BESOS Y ABRAZOS CONTRA EL CÁNCER DE MAMA

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Fueron las mujeres las primeras que consiguieron vencer a esa maldita palabra

¿Tendrá algo que ver su fuerza?

HACE VERANO

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En cambio, en mi otoño…
El viento, la lluvia, y el sol son todos de ella.
Y es que en mi otoño, si está ella, sigue haciendo verano.

ESAS MUJERES QUE FUERON ETERNAS NIÑAS

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Un beso a esas niñas que  siempre fueron niñas… Toda su vida. Me refiero a esas MUJERES que siempre fueron hijas, y  que nunca pudieron ser madres… Esas mujeres que sí supieron disfrutar de lo hermoso que es ser hija, pero no pudieron deleitarse de lo que era ser madre… ¡Y que, aun así, fueron felices! 
Y es que lo importante en esta vida – aunque no todos sepamos verlo – es vivir. Sí, vivir…
¡Vivir! Tal cual. Y lo mismo vive uno siendo padre, madre, hijo, hija, primo, tío, abuela, vecino, amiga… La clave es amar todo lo que a uno le rodea, empezando por uno mismo, y disfrutar de ello.  Ese amor a un hijo se encuentra en un alumno, en un sobrino, en un amante, en un amigo, en un jardín, en un campo, en un buen momento, en un hermoso sueño, en una canción, en una obra de teatro, y, sobre todo, cada vez que uno abre la boca y sonríe, o besa.
Y es que la felicidad en esta vida no dependerá al final de lo que tengamos o no tengamos, sino de lo que hayamos sido, o no. Y no hay nada como poder decir: he sido feliz, he sido persona… He sido una buena persona… Eso me hizo ser feliz.

Un beso a esas niñas que siempre fueron niñas ¿Un beso? Mejor un millón.

Foto de amigos: TE INVITO A SALTAR QUEDÁNDOTE ARR

image Hay gente que no sabe dar saltos, gente que nació para ser cuidada, mimada, y que no quiere arriesgar en su vida. ¿Quién decide si eso está bien o mal? Debiera ser esa gente quien lo hiciera ¿no? Él lo sabía. Aun así  la invitaba a saltar, día tras día, semana tras semana, pero ella no podía dar ese salto por mucho que le apeteciera… Ella no lo sabía pero él ya no quería que ella saltara con él… Hacia él. Lo único que él quería era mirarla una vez a los ojos, cogerle las manos, y oírle decir: “saltaría contigo, sí… Pero no puedo hacerlo”.

Fue muy tarde cuando ella comprendió que él le había invitado a dar un salto… Es verdad, pero seguramente le había invitado a dar el salto más fácil que tuviera que dar en su vida: ese salto en el que podía quedarse allí arriba, sin tener que tirarse.

Foto de Marta

FOTO DE AMIGOS: DAME UNA PISTA

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Él, que, sin duda alguna, era el peor amante que cualquier persona quisiera tener, siempre le hacía la misma pregunta, que no tardaba en convertir en petición:
¿lo estoy haciendo bien, cariño? ¿voy bien? dime algo, por favor.
Ella, que, sin duda alguna, era la amante más caliente que cualquier persona quisiera tener, callaba, pero siempre pensaba lo mismo mientras él le acariciaba de esa manera tan torpe:
– frío, frío

foto de Luís

BURUNDANGA Y TUSTI DE LAS HERAS

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Entras en el precioso teatro Lara y la lluvia de fuera se olvida. Aquello es una chimenea cálida, vieja, amena… Te sientas cómodamente. Suena una música joven y dinámica y empiezas a contagiarte. Se apagan las luces y se sube el telón rojo (los telones siempre tienen que ser rojos) De pronto se enciente el escenario y aparecen dos mujeres jóvenes. Comieza la película…

Burundanga es eso. Es una serie dinámica de televisión. Es una película también, pero llega un momento en el que se convierte en un piso de vecinos, y te ves allí, desde tu ventana, observando a esas dos chiquillas divagando sobre el amor y el miedo.

La obra empieza y aparece un chico. La locura comienza. Al principio piensas que la historia es de ellos dos, y que los demás van a ser secundarios ¡Qué error!

La trama comienza a desviarse. Incluso hay momentos en que piensas el riesgo… Hablan de ETA, de terroristas, de secuestros, en torno de burla, y uno piensa si toda la gente tendrá el suficiente sentido del humor como para verlo así después de lo que está cayendo en el otro escenario: el político.

Aparece un terrorista vasco, y la obra se vuelve loca del todo. Es un delirio maravilloso. No es sólo risa. Es algo más. Hay magia, hay conexión, hay gags, y hay una chica (que es de Motril aunque no lo parezca) a la que, inevitablemente, tienes que seguir por todo el escenario porque sabes que si no la sigues algo te vas a perder.
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Tusti de las Heras es maravillosa. ¿Donde está tu acento, joía? Tengo que mirar el folleto en la oscuridad para cerciorarme que realmente es ella quien hace ese papel.  Reconozco que fui a ver la obra por ella, porque me gusta las cosas que cuelga en su facebook, porque es de mi pueblo – y eso, cuando estás fuera de él, es mucho – y porque te da la sensación de que la conoces sin conocerla. Reconozco también que fui allí a ver a una actriz de Motril, creyendo que su papel era secundario, y salgo de la obra pensando que he visto a la nueva Lina Morgan, a quella mujer que tantas risas me hizo pasar en mi infancia cuando la veía en la tele.

Silvia – su personaje – es un torbellino que me recuerda a mí. Me encanta, no puedo dejar de mirarla, de seguirla, y de reírme con ese tono de medio tonta, medio fina, y medio de Motril (con perdón) Consigue un efecto imán del que no te puedes deshacer, y no sólo me pasa a mí, por sentirla más mía que el resto del patio de butacas, sino a todos. Mientras oigo y veo la obra observo las risas de los demás, los comentarios entre la oscuridad, tras alguna de sus ocurrencias…

“qué buena” “qué graciosa”

Y de pronto, en medio de toda esa magia surge un momento que no supe vivir – lo reconozco – pero que sentí mío. De pronto Silvia entrega un papel  verde a su amiga, y le dice: toma, llámale. Es un médico de confianza: Josa de Motril.
La obra no pierde. Aparece Eloy Arenas y da un toque de ¿seriedad? ¡Que va! Esa locura llamada Burundanga no hay quien la tranquilice. El vasco y Silvia dan un juego extraño. Verla con la pistola en la mano te hace sentir miedo. Piensas que alguien como ella en cualquier momento disparará por error (jajajaja, es buenímo su papel)

Al final de la obra se rompe la puerta del decorado. Las tablas aparecen, y nuestra Tusti grita: “esta puerta me la pagas” La gente aplaude.

Cuando termina la obra rompemos a aplaudir. No quiero irme, pero tengo que hacerlo. Intento hacer tiempo para salir de los últimos, a ver si la actriz sale y la saludo, pero sé que no soy capaz. Mi maldita timidez siempre me vence.

Nos vamos a cenar a un restaurante cercano. No llevo el móvil yno puedo decirle que la invitamos a cenar. ¡NOS HUBIERA ENCANTAO!

GRACIAS SEÑORA DE LAS HERAS. LO DE TUSTI YA TE QUEDA PEQUEÑO, ARTISTAZA.

HAGAMOS EL HUMOR

– Manolo, para mí que nuestro niño sospecha algo
– ¿de qué hablas?
– a mí me da que Manolito sospecha que es adoptado
– ¿por qué dices eso?
– no sé, pero está muy raro ¿tú no te das cuenta?
– ¿yo? aquí el de las paranoias eres tú, Ramón.
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FRASES “SINÓNIMAS”

IMG_483603005143730Siempre que ese hombre le decía: “No te engaño con nadie más. Te lo juro” ella recordaba aquella maldita frase de su infancia, que decía  “ven aquí, te juro que no te voy a pegar”.

Las dos le sonaban igual, pero ante ninguna supo reaccionar nunca… Ni de niña, ni de ¿mayor?

BLUES DEL 2015 “Crossbone Beach”

Discazo de Shemekia Copeland, llamado “Outskirts of love”
Recién salido