EL VERDADERO MILAGRO

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La historia está llena de acontecimientos que no tardamos en denominar milagros.
Un día, por ejemplo, a alguien se le ocurrió la brillante idea de la rueda… Y sucedió el milagro.
Hubo uno que convirtió el agua en vino…  Y el milagro se hizo leyenda.
Existió otro que compuso el más hermoso Requiem, haciendo de la música algo milagroso.
Uno llegó a escribir el mismísimo Quijote…
Hay otros – como tú – que, con un simple beso, hizo que todo eso que he mencionado perdiera la categoría de MILAGRO, y se quedara en simple suceso.

Y es que, después de ti… ¿Queda algo por inventar?

NADIE ES INDISPENSABLE (intento)

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Yo pongo las letras, y pienso el papel,
hecho a trozos, tejidos sobre tu piel.

Yo dibujé siempre tu compañía,
también el vino, y la cobardía.

Yo me retiro de tu lado sin dolor
para volver al mar y a su calor.

Me gusta divagar, soñar y sentir,
Pero nada como el hecho de vivir.

Y lo bueno y lo malo de la vida,
no es sino saber jugar la partida.

Ahora que aún yo me veo ganador
me retiro, y sigo dibujando en color.

Me gusta la vida…
¡Que siga la partida!

SUTIL PARALELISMO EDUCACIÓN-TRANSPORTE

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EL RELOJ DEL PRESENTE

wpid-2012-07-16-08.15.56.jpgMira la fotografía. Parece una foto más, incluso graciosa, original… Sin más. ¡Mírala bien!

Yo creo que esta fotografía es más que eso. Esta fotografía esconde el verdadero sentido de la vida, o como, al menos, deberíamos entenderla.

Cuando uno mira el reloj debería entender eso: No hay una hora más importante que la que es ahora (Now)  ¡Todo debe vivirse (sentirse, disfrutarse…) ahora!. Lo que pasó, ya pasó; lo que está por venir, está por venir… O no; pero lo que tiene que pasar ahora, es lo único que realmente está pasando… ¡Vívelo!

Deja de pensar en el pasado. Deja de pensar en el futuro. Piensa en el presente. Es lo único que sabes que puedes vivir… ¡Vívelo!

ME GUSTAS

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Sigo pensando que no hay MAR que por bien no vengas…

¿EL EROTISMO ESTÁ EN TUS OJOS?

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Cualquier cosa es la mar de erótica si la miras con:

A) ojos de pervertido
B) ojos de soñador
C) tus ojos, y no los de otro.

“Ve a casa en Navidad” (abuelo solo en navidad)


¡Ve!

DECORADOS PARA DOS

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El mejor decorado eres siempre tú… Sí, tú, la que lee esto ahora mismo.

LA SALA VELÁZQUEZ

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El Prado había cerrado y ellos dos aún permanecían dentro. No sabían cómo había pasado pero todas las puertas estaban cerradas y allí no había nadie mas que ellos dos. Solos. La buscó por el amplio pasillo de cuadros hasta llegar a su sala favorita. De pronto la vio allí, de espaldas a él, ajena a todo, completamente desnuda, observando el cuadro de las Meninas.
Era la primera vez que aquella sala le pareció pequeña, y aquel cuadro una simple fotografía. Su cuerpo desnudo, de espaldas a él, parecía una pintura más… ¿Una más…? Nooooo. Ese era el cuadro de los cuadros. Era como si la venus de Botticelli hubiera viajado desde Florencia hasta allí, y estuviera bajando de su concha para entregarse a él.
Acercándose a ella observaba su redondez, su espalda de dos agujeros laterares, su pelo rubio cayendo sobre sus hombros denudos, y esas piernas, vestidas con unas medias de seda y alto tacón.
Acercándose a ella se vio desnudo también. ¿Dónde estaban sus ropas? Entoces ella se volvió yle dijo que se detuviera. Él se sentó en uno de los bancos situados junto al hermafrodito que, a su lado, parecía vestido. Ella se acercó taciturna y deseosa. Sentada sobre sus muslos, la pintura hecha mujer se desprendió de toda su vestimenta. Bajo su frente, sobre una boca volcánica, dos grandes ojos inundados en lujuria le invitaron a pintarla.
– Ojalá tuviera el talento del maestro Velázquez- pensó él, arrepentido, resoplando como un toro mientras el rojo carmín de aquella diosa se pegaba a su cuerpo, perdiéndose entre su masculinidad y aquellos carnosos labios.
– Pítame, amor mío – le dijo ella, enamorándole por primera vez, una vez más – ¿iban ya más de mil?
Tras el orgasmo, ella le besó, se levantó, y caminó de nuevo hasta aquel cuadro donde todo empezó.
– “Ahora sí” —susurró, mientras él la miraba admirado y deseoso de nuevo— ahora te haré el amor, y te pintaré. Tú serás mi musa y yo el artista.
Ella seguía ajena a todo. Y caminó hasta el cuadro, atravesando el cordón de seguridad. Él la miró emocionado, y ella se adentró en el lienzo. Él la quiso seguir, hasta que una mano sobre su hombro le detuvo.
– Caballero, caballero… El museo cierra sus puertas en cinco minutos. Tiene usted que marcharse ya.