Albert Anker

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la luz en un cuadro es como el beso en una noche de amor

NUESTRO JUEGO DE AZAR

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Si accedieras a echar una partida conmigo estoy seguro  de que nuestra combinación de “yo” y “tú” no llegaría nunca…
Como mucho – lo sé bien –  me saldría un “yu” o un “to”…

Tú y yo, no saldría nunca. Lo sé.

EL LUGAR DONDE NACÍAN TUS BESOS

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¿Dónde empezaba tu beso?
¿Empezaba en tu misma boca?
¿En tus labios?
¿En tus dientes?
¿En tu lengua?
¿En tu sí?
¿En tu no?
¿en tu sonrisa?
¿En tu bostezo?
¿En tu desdén?
¿En tu siseo?
¿En tu insulto?
¿En tu rechinar de dientes?
¿En tu gemido?
¿En cada uno de tus hola?
¿En cada uno de tus adiós?

Nunca te diste cuenta, pero tu beso nacía – o empezaba – siempre en mi boca, justo entre mis labios, cada vez que te decían hola.

un par de buenas “hostias”

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Un buen par de “hostias” le daba yo a todo el que mirara a esa pareja, y dijera – aunque no pensara – que deberían darle un buen par de “hostias”

¡SÁLVESE QUIEN PUEDA!

Y el oxidado y triste alambre, cansado de permanecer impasible desde su propia existancia, y de ser uno más de esos aburridos temerosos, le dijo a sus hermanos:
– ¿como que no podemos hacer nada por ellos? ¿Acaso no es por nuestra culpa por la que esos niños no pueden salir de ahí? ¿no somos cómplices de que pasen hambre y frío? ¡Es invierno!
– nosotros somos simples eslabones. Nada podemos hacer por ellos – le respondió otro nudo, situado más abajo, y más oxidado aún que él
– ¿ Y si sí? ¿Y si sí que podemos hacer algo, y no sólo por ellos, sino, también, por nosotros mismos?
– ¿y qué vas a hacer tú? – le preguntó su hermano nudo, medio dormido, como siempre, usando esa palabra que acabó con todo el mismo día en el que la inventaron – no seas demagogo
– ¿Demagogo? ¿sabes qué te digo? que estoy harto. Que yo me voy. Voy a salir de aquí
– no vas a conseguir nada…Hazme caso. Nosotros no tenemos el poder
– o sí… Todo es proponérselo.
Sin pensarlo dos veces, y usando unas fuerzas que ni él mismo sabía que tenía, consiguió soltarse del alambre, y saltar, separándose del resto. Cuando salió los demás le miraron extrañados. Ese loco se había soltado, sin más, y se alejaba de todos ellos mientras los demás le miraban asustados. El miedo primero se mutó en curiosidad, y casi todos los nudos de la alambrada despertaron de su letargo.
– Oye, mira – le dijo uno a otro – se ha soltado y no pasa nada… ¿Y si nos soltamos?
No hizo falta. La propia inercia de su salida hizo que el siguiente se destensara, saliendo también de la alambrada, y después el otro, y el otro… Los demás, al ver que era más fácil de lo que pensaban, hicieron lo mismo, y la alambrada se hizo más pequeña y menos peligrosa.
En menos de una hora, mujeres, niños y hombres saltaron la valla y pudieron huir de allí. ¿A dónde? Eso nunca lo sabremos, pero, al menos, ya no estarían allí hacinados y encerrados.

– La que has liado – le dijo el nudo de alambre más viejo al instigador
– ya – dijo, sin saberse vencedor o vencido
– ¿Sabes? Nunca sabe uno el poder que tiene hasta que se decide a hacer uso de él. Has hecho bien. Gracias.

MIRA ESE PAR DE LOCOS

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Mientras “los normales” viven el modus operandi impuesto por alguien ajeno a ellos, y a él se agarran para ser – o no ser – felices, estos “normales”se atreven a llamar “locos” a los que deciden seguir su propio modo de vida, sin importarles otra cosa que el deleite del dejarse llevar…

¿Locos? ¡Tararí!

AMICS

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Me da igual si son catalanes, o andaluces, o madrileños, o asturianos, o cartujos, o entrenadores, o atletas, o psicólogos, o peluqueros, o maestros, u ópticos, o tabanqueros, o realizadores, o bloggeros, o bancarios, o decoradores, o funcionarios, o de prisiones, o si están en el paro, o portuarios, o abogados, o matemáticos, o vendedores, o informáticos, o camioneros, o masajistas, o conductores, o secretarios, o reparadores, u orfebres, o concejales, o alcaldes… Yo, a mis amigos, los elegí por lo que hacían conmigo, por lo que me daban en nuestros momentos, y no por lo que hacían cuando no estaban a mi lado. 4

Ya lo dijo Quino, en boca de Guille: “¿Mamá, había caramelos y juguetes antes de que yo naciera? ¿Sí? ¿De veras? ¿Y para qué?”

Mis amigos siempre han sido amigos. Incluso cuando estaban trabajando. ¡Va por ellos!