Hace verano

​Muero por besarte. 
​Vivo por pensarte.

 ¿Me resucitas?

¿VAS A SOÑAR?

FB_IMG_1462398594627.jpgSi vas a dormir hazlo con los sueños bien despiertos

¿IMAGINAS PODER ELEGIRLO?

wp-1460755006840.jpegSi pudieras elegir sólo a una persona, independientemente de si la conocieras o no, de si existiera o no, o de si estuviera viva o no… ¿A quién elegirías?

¿Peter Pan, Lemmy, Nabokov, Javi, Carmencita, Fernando, Juan…? Es complicado ¿verdad?

TU PERFUME

fb_img_1462871695918Cuando te acercas a mí, y consigo reunir valor para mirarte, sé que por recibir el perfume de tu amor no dudaría en escalar montes escarpados, o a atravesar a nado mares turbulentos, e incluso afrontar cualquier otro peligro que supiera que no conducía mas que a la muerte.

No se me ocurre otro motivo mejor para morir que el de ahogarme en ti, o el de desprenderme de lo más alto de ti… ¿Qué hay de malo en vivir sin miedo a morir? ¿No sería peor morir por miedo a vivir?

EL CUENTO DE ELLOS DOS

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Érase, y hace de esto muchos, muchos, pero que muchos años, un chico un tanto taimado y subversivo, que se atrevió por fin a despojarse de todos sus miedos e inseguridades. Ese chico, reuniendo un valor que ni él mismo reconocía, se atrevió por fin a dar el paso que le llevara a besar a aquella chica con la que nunca dejó de soñar. Milagrosamente, ella correspondió, y devolvió ese beso con sus debidos intereses acumulados.

Aún hoy,muchos, muchos años después, siguen estancados en la magia de aquel beso, y escondidos del autor que escribió aquel maravilloso cuento, a la espera de que no escriba el inevitable final de toda historia que se empieza…

¡Y por muchos años!

EL CUENTO DE LOS ABRIGOS COLGADOS

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Lo único que a él siempre  gustó del invierno era  toda esa ropa que siempre llevaban puesta. Era allí, donde siempre se veían rodeados de más gente – nunca a solas – donde él podía hacer el verdadero milagro… Allí, era capaz de hacer que sus ropas hicieran sobre la pared, lo que ellos nunca se atrevieron a hacer sobre el suelo…

Cosas de la cobardía.

PALABRAS DE UN HIJO QUE ECHA DE MENOS A SU MAMÁ

¿Gorda dices?
¿Que mi madre está gorda?
Mi mami, por si no lo sabes, está llena de música.

LAS COSAS DE LUIYI

Entrar en aquel viejo lobo de mar no era muy difícil (valía apenas con una sonrisa) pero para colarse (colarse significaba entrar y quedarse “pa” siempre) había que ser muy, muy, muy, pero que muy especial… Como lo era ella, que entró un día, cerró la puerta, y ella misma se tragó la llave.

Dibujo de Juan Luís (Luiyi es amigo de casi toda la vida, profesor, atleta y un artista como la copa de un pino)

UNA HISTORIA DE HACE CINCO AÑOS

Aun hay tiempo para la esperanza!
Me he acordado de algo que pasó en este pueblo donde vivo hace unos cinco años, más o menos. Fue en la calle de un precioso colegio, y allí,  una mamá emocionada y contenta, le contaba a su hija de seis años que le tenía preparada una sorpesa para el siguiente puente:
“¡sorpresa, cariño, nos vamos a Portaventura!”
Al oírlo pensé en mis hijas, y me dije “¡qué suerte tiene esta niña que la van a llevar a un sitio tan chulo!”
La niña, lejos de ponerse a dar saltos de alegría, se puso muy seria, y, algo enfadada le dijo a su mamá:
“que rollo mami. Yo no quiero ir a Portaventura. Yo quiero ir a Málaga a ver el mar y a oler los naranjos”
“pero si Port Aventura es un sitio chulísimo” dijimos los que por allí estábamos.
“Ya, pero me gusta más el mar y las naranjas, por eso quiero ir a Málaga”
Yendo para casa dejé de pensar en la suerte que tenía esa niña, y pensé en la que tenía esa mamá y mi hija, por tener amigas así.
 
LOS NIÑOS NO DEJAN DE SORPRENDERNOS Y DE ENSEÑARNOS. A LO MEJOR ES HORA DE CALLAR Y ESCUCHARLOS A ELLOS. A VECES TIENEN MÁS QUE DECIR QUE MUCHOS DE NOSOTROS

EL ASESINO DE WHASAP

LA CASA MÁS CARA DEL MUNDO

Mukesh Ambani, el hombre más rico de la India, quiso dar la campanada cuando anunció la finalización de las obras de la que, a día de hoy, es la casa más cara del planeta, un mega-duplex con vistas situado en la cumbre de un rascacielos de Bombay a la que bautizó como la “Torre Antilia“.

La casa ha costado, con sus primeras calidades, 1.000 millones de dólares (700 millones de euros) y planeaba usarla como residencia privada, para aprovechar sus 27 pisos, tres helipuertos, garaje para 160 coches, bolera, gimnasio, piscina, cine y jardines colgantes a imagen y semejanza de los de Babilonia.

Sin embargo, tanto como Mukesh como su familia todavía no se han mudado definitivamente, ya que, según amigos y allegados, creen que la casa les traerá mala suerte, al contradecir su construcción los preceptos del Vastu Shastra.

LA OTRA BLANCANIEVES

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Cuando Blancanieves despertó aquel olor le hizo sentir mal. Su cabeza daba vueltas, las naúseas dominaban su cuerpo, y casi ni podía articular palabra… Y todo por aquel extraño brebaje que los graciosos enanitos le dieron en aquella fiesta sorpresa.
Apenas recordaba nada, y temió. Antes de poner un pie en el suelo, tapada aún con la manta de colorines, hecha con varias mantas unidas de sus amigos, recordó las palabras de su padre, antes de morir: “Cariño, no bebas nunca. El alcohol y nuestra familia no son una buena mezcla”
Al salir al pasillo vio la puerta de la habitación de sus amigos abierta. Estaba oscuro, y le sorprendió ver a los enanitos aún dormidos en sus camas. Las siluetas se dibujaban en la oscuridad.
¡Menuda fiesta nos pegamos! – pensó, bajando las escaleras y acercándose a la cocina para beber agua.
Todo estaba desordenado. Había vasos por todos lados, restos de comida sobre el suelo, pero lo que más le sorprendió fue ver que los animalitos del bosque, esos que dormían en su casa todas las noches desde que ella estaba allí, parecían asustados, todos escondidos sobre las esquinas, mirándola aterrorizados.
Eso le hizo pensar en su madrastra… ¿Estaría por allí?
De pronto, viendo ese cuchillo enorme sobre el fregadero, aún con restos de sangre, comprendió todo…
Corriendo, subió las escaleras y abrió la ventana del dormitorio de sus siete amiguitos, y… ¡Horror!
Los cuerpecitos estaban manchados de sangre, con violentas puñaladas, y en sus gestos aún podía ver los gestos de miedo y dolor.
Blancanieves miró a Mudito, a Sabio, a Gruñón… Sus gestos eran todos iguales, y salió corriendo, vomitando sobre el suelo de madera del pequeño pasillo en el que tenía que agacharse para no golpear su cabeza.
¿Qué podría hacer ahora? – se preguntó asustada – tenía que huir de allí cuanto antes. Otra vez más tenía que marcharse antes de que su malvada madrastra la encontrara. Esa mujer, con la que nunca había hecho buenas migas, no pararía hasta encontrarla para acabar con ella, y por eso puso toda la guardia real en su búsqueda para encerrarla, como hizo con su propio padre. Por suerte había conseguido encontrar a esos amiguitos en el bosque, pero ahora… Ahora tenía que huir de allí. No tardarían en encontrarla.
¡había vuelto a hacerlo! Había vuelto a matar a gente inocente. Y todo por culpa de esa madición familiar que les hacía convertirse en asesinos violentos cuando bebían alcohol en las noches de luna llena.
¡Blancanieves, o Negraflor, como la llamaba su pobre madrastra, tendría que huir de nuevo antes de que la encontraran y la encerraran de por vida! Y eso sí que no. Ella era la princesa, y podía hacer lo que quisiera… No lo que le dijera esa maldita bruja engreída que había usurpado el puesto de su pobre mamá.