CARACOLAS DE LARGO PELO

Esa mujer era su caracola privada, la caracola de su “adultez”, la caracola que le trasnsportaba a cientos de kilómetros del mar… Esa caracola que guardaba el mar dentro de ella, con sus sonidos, incluso con sus olores…

Por eso él la cuidaba – a veces torpemente – y por eso se moría por entrar en ella.

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