¿Si tuviera que elegir el libro de mi infancia? EL CONDE DE MONTECRISTO

En la página de la izquierda venía el texto, y en la contigua venía resumida en forma de cómic. Creo que fue eso lo que hizo que la historia del Conde de Montecristo fuera mi favorita.

LA DEMAGÓGICA DEMAGOGIA

Y el nudo, cansado de ser uno más de esos aburridos y temerosos trozos de alambre oxidado, le dijo a sus hermanos:
– ¿Quién dice que no podemos hacer nada por ellos, por los presos que aquí mueren sus tristes vidas…?
¿ Y si sí? ¿Y si sí que podemos hacer algo, y no sólo por ellos, sino también por nosotros mismos?
– ¿y qué vas a hacer tú? – le preguntó su hermano, medio dormido, como siempre, y vencido por esa palabra que acabó con todos ellos – y con muchas especies más – el día que la inventaron… “la demagogia
– yo me voy. Voy a salir de aquí
– no vas a conseguir nada
– o sí… Todo es proponérselo.
 
Nada mássaltar los demás, muchos sin proponérselo siquiera, deshicieron esa tela macabra y los que allí había pudieron huir de la miseria en que se había convertido sus vidas. 

MALDITA TIMIDEZ

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Si de verdad le gustara  como parece que le gusto seguro que ya me habría dicho algo – pensó Paula.
Si de verdad le gustara como parece seguro que ya me habría dicho algo – pensó también Javier
Y así, hasta hoy… Tanto monta, monta tanto… O desmonta.

AMANTES: PRIMERA Y SEGUNDA PARTE

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Toda relación de amantes tiene dos partes bien distintas. En una todo es maravilloso, todo es de color luminoso, las mariposas te devoran, y sientes que tu vida va siempre sobre el filo de un precipicio. En la otra todo se vuelve menos luminoso, la emoción es menos, y el dolor aparece.

Es por eso que todos aquellos que supieron amar en secreto alguna vez, sin que nadie les viera, siempre sabrán llorar después en silencio, sin que nadie les oiga.