LA MUJER HALLOWEEN

Él la llamaba la mujer Halloween… Y es que esa mujer era capaz de resucitar en él todo lo que el resto del mundo había asesinado…

VOLAR CADA UNO A SU MANERA

-Las personas no pueden volar – le decía su padre desde niño, constantemente, llegando a creer incluso que su hijo estuviera loco por esas ansias de hacerlo, y de imitar a las aves siempre que se encontraba con alguna. Él no quería contradecir a su padre, es verdad, pero él quería volar como un pájaro… Ese era su sueño.

-Las personas no pueden volar – le decían sus amigos de colegio, sus primos, sus vecinos, y hasta alguna novia que tuvo después en el instituto. Él no quería contradecirlos para no perderlos, pero él quería volar como un pájaro… Ese era su sueño.

Con el paso del tiempo comprendió que era verdad que las personas no podían volar como un pájaro, pero sí como un pez.

DIOS EXISTE Y ESTA ES LA PRUEBA: ALL OVER AGAIN, B.B. KING

Todo el mundo debería escuchar algo así antes de decir que el blues es aburrido

Y después, si le parece bien, ya puede decirlo ¡Faltaría más!

 

dedicado a Cris y a Joaquín

CUADROS Y SUS ORÍGENES: EL GRITO

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La historia que hay detrás de este cuadro es tan tortuosa como los trazos que lo componen.
El origen de este cuadro y de toda la obra de Munch hay que buscarlo dentro de la cabeza del pintor. Un padre excesivamente severo, una infancia enfermiza y el trauma de, siendo un niño,  presenciar la muerte de su madre y una hermana llevan a Munch a sufrir serios problemas mentales que hoy en día se diagnosticarían como un desorden bipolar. El mismo Munch lo explica así: “La enfermedad, la locura y la muerte fueron los ángeles que rodearon mi cuna y me siguieron durante toda mi vida”
La mezcla de un talento innato y su locura, dan como resultado el genio de la pintura que hoy conocemos por sus angustiosos cuadros, en donde destaca sobre todos los demás, “EL Grito”. El cuadro comienza a gestarse en una tarde de 1892 que el pintor describe así en su diario:
“Paseaba por un sendero con dos amigos – el sol se puso – de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio – sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad – mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.”

wpid-wp-1396311529653.jpegDe esta visión nace primero el cuadro titulado, “La Desesperación”. Aunque, no quedando satisfecho con el resultado, decidió pintar otro bajo el mismo título.  Aún así, el pintor seguía sin expresar lo que realmente quería hasta que un día, basándose en una momia peruana que había visto en la exposición universal de París, pintó su primera versión de El Grito de la que hizo hasta cuatro versiones diferentes.

La obra la expuso por primera vez en 1893 y formaba parte de una colección de varias pinturas bajo el título de “El Amor”,donde Munch quería mostrar las diferentes etapas de un romance y donde El Grito era, tras un trágico fin del romance, el último cuadro de la serie.
El extraño gusto de Munch  no gustó al público del momento siendo calificado como un arte demente. Un crítico consideró la obra en general y El Grito en particular, tan perturbador que aconsejaba que no fueran a verlo las mujeres embarazadas.

Fotos de amigos amigos del blog

Las cosas se ven mejor cuando empieza a fallarnos la vista.

Foto de Susana

Milacro

Juan y Leonor estaban en el rebalaje como todos los días de aquel verano que, desde ese día, sería ya inolvidable. Podía ser un día más. De hecho era miércoles, no festivo, pero como ya no tenían clase ellos estaban en la playa mientras sus padres trabajaban. Aunque pudiera parecer un día más de ese verano de instituto, ese día había algo diferente. Por lo pronto no estaban con el resto de la gente de la pandilla, jugando a las cartas, o a fútbol sobre la arena, sino que se habían quedado a solas, sentados sobre unas piedras, es y compartiendo la misma toalla.

– ¿Sabes lo que me gustaría?
– no, dime
– me gustaría que, un día, alguien especial me besara bajo la lluvia
– jo
– ¿no tienes más que decir? ¿Sólo jo?
– Que llueva que llueva, la virgen de la cueva, los pajarillos cantan…

Ella sonrió, y sucedió el milagro.