LA DEPENDENCIA MAL ENTENDIDA

fb_img_1462641057376Ella nunca trabajó. Nunca pudo estudiar. Nunca supo qué era eso. Aprendió a leer, y a escribir, y  a hacer cuentas… ¡Poco más! Ya más mayorcita conoció a Antonio, y con él se casó. Todos los días se ocupaba de él, de su casa, y de todo lo que hubiera a su alrededor. Ella era así, y así quería vivir. Después tuvo a sus hijos. Primero Antonio, después Loli, y finalmente a Miguel. Ella vivía para sus hijos, para su casa, y para su marido, de quien siempre se dijo que dependía.
Un día, de repente, ella murió, sin hacer ruido, pero dejando tras de sí  un silencio estruendoso, de esos que duelen tanto – o más – que esos gritos desgarrados. Sus hijos enmudecieron allí con ella, y su marido dejó de hablar, de sonreír, e incluso de vivir.
Ella, la mujer que dependía de su marido, de sus hijos, y de su hogar, demostró con un funesto gesto lo equivocados que habían estado todos los que la rodearon, ya que, como muchas cosas de esta vida, la dependencia era un término no del todo entendido.
Desde ese día en el que ella se fue todos comprendieron que eran ellos quienes dependían de ella, y no al revés como siempre pensaron.

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Autor: josamotril

mi blog solo de relatos: http://josaliteraria.wordpress.com

1 comentario en “LA DEPENDENCIA MAL ENTENDIDA”

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