EL LEGADO ES HISTORIA

Somos nosotros los únicos que podemos cambiar, y escribir la historia que nos está tocando vivir. Nuestros nietos, para su desgracia, sólo podrán leerla.

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¿Por qué no hacemos algo de lo que, al estudiarlo, se sientan orgullosos?

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HACE VERANO

 

wpid-img_114145374548966.jpegRobando palabras, frases, incluso párrafos, a los libros que tanto me gustaron leer, conseguí destejerte… Lo hice poco a poco, letra a letra, pelo a pelo, con la paciencia, y el mimo, que alguien como tú merece

MNTRS Q SN VRDD (Y VCVRS)

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Era ella la única mujer capaz de lo incapaz…
Era ella la única mujer capaz de embellecer lo sórdido.
Era ella capaz de musicalizar lo quedo…
Era ella capaz de endulzar lo acidulado…
Era ella, en definitiva, capaz de hacer verdad la más grande de las mentiras…
Era ella capaz de hacer mentira esa verdad que reconocía a diario,
que no era otra que pensar que jamás habían visto sus ojos algo tan hermoso…
Esa verdad, al día siguiente, se hacía de nuevo mentira… Y también verdad…
Al otro día, igual… Y así desde que la vio por primera vez,
haciendo de sus verdades auténticas mentiras (y viceversa)

Mentiras que son verdad (y viceversa)

EL TRAJE DE NOVIA

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Natalia era la mujer más feliz del mundo.
Por fin se cumpliría su sueño más repetido desde que era una niña.
Ese era el día más importante de su vida.
Estaba nerviosa, las manos le temblaban. Todo tenía que ser perfecto.
También estaba emocionada, dichosa, e ilusionada ¡Mucho!
Nada más y nada menos que un traje de novia…
¡¡¡Su primer encargo!!!

FOTOS DE AMIGOS: un siempre fugaz

Algún día, una de esas carambolas con las que nos sorprende la vida, nos unirá. No será para siempre, pero tú y yo sabemos que hay “siempres” que apenas durarán un momento.

Foto de María José.

TODOS SEREMOS HERMINIA.

Herminia tiene ya – nada más y nada menos – que ochenta y seis años. Ese podría ser, sin duda alguna, un buen motivo para estar feliz, para sentirse una mujer dichosa, pero Herminia está triste. Herminia sabe ya que está al final del camino. Ha sido un camino largo, seguramente no muy fácil, pero también repleto de vida, de décadas, de lustros, de años, de meses, de días, de horas, de minutos, y de segundos que – ahora sí – sabe que ya no volverán nunca más.

Su marido – ese hombre con el que compartía los rincones más oscuros  de sus inviernos, y los ventanales más luminosos de sus veranos – acaba de morir, y, además, con esa muerte  le han arrancado también su vida entera, porque ya no puede quedarse sola en esa casa que construyeron veinte años atrás para tener una vejez más cómoda. Herminia no puede quedarse en su Galicia natal más tiempo. No puede hacerlo porque estaría sola, y su hijo no se lo va a permitir. ¿Cómo va su madre a vivir sola en esa casa estando en el mundo él? ¡Ni hablar!

Aún es pronto. Herminia está triste por ese cambio tan drástico que ha sufrido su eterna vida, y por ese final… Eso es lo que piensa Herminia ahora, pero no sabe que es una mujer afortunada, porque es precisamente ahora cuando va a recuperar aquella época que, sin duda alguna, fue la mejor de toda su vida; esa época en la que podía pasar el día entero con lo más importante que ha tenido nunca, y que la misma vida le arrebató al dejar que se hiciera mayor, y abandonara su hogar para buscar una vida diferente.

Herminia, muchos años después, es una mujer con suerte, una mujer que ha vuelto a recuperar a su pequeño Carlos, y con él vivirá los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, o años que le queden por vivir.

¡Buena suerte, querida Herminia! Y mi homenaje a tu hijo y a su mujer por devolverte el regalo que nunca dejaste de hacerle.

 

 

 

LA DICHOSA EMPATÍA

a694u8bt9jhh0279Vivimos en un mundo que nos arrastra, en un mundo al que nos dejamos arrastrar…

¿Cuándo fue la última vez que pensaste en pensar lo que haces antes de hacerlo, en detenerte un momento? ¿No crees que te dejas llevar por todo, que ya nada parece hacer daño a nadie, que lo que hagas son los demás los que tienen que verlo a tu  manera, y si no lo ven así el problema es suyo? Yo creo que es una trampa en la que hemos caído todos.

Está bien hacer lo que uno quiera, pero  no está menos bien saber que lo que haces no perjudica a nadie, que no le hace daño, aunque esté bien hecho… Y más si de quien hablamos es de alguien que te importa. ¿Merece la pena hacer algo si a tu amigo, a ese que está cerca tuya, le duele? ¿Merece la pena hacer algo que tú crees que no está mal pero que esa persona que, en cambio, sí la ve mal esa persona que te interesa, y lo que es peor: le duele?

Pues yo creo que sí, que se puede hacer algo siempre. Creo  que hay que pararse y pensar. Es verdad que no vas a dejar de hacer cosas porque a ese otro le moleste, o vea las cosas de manera diferente a ti, pero, en cambio, sí que puedes detenerte un momento, ver los motivos (empatizar) y actuar de otra manera… Es verdad que, seguramente, esa otra manera tampoco sea la que a él le guste, pero en cambio sí que es la que tú consideras mejor para ambos. Siempre para ambos.

Todos tenemos un amigo – o todos somos ese amigo – que a veces no piensa que lo que hayas hecho, posiblemente, no tuviera ninguna mala intención, y se queda con que has hecho algo que a él no le gusta nada. Él tiene que entender que tú no eres él, pero tú también tienes que él no es tú.

Posdata: posiblemente no vas a solucionar nada, pero… ¿no merece la pena intentarlo? Se supone que eso es ser un amigo. Siempre puedes explicarle lo que ha sucedido, y también siempre puedes pedirle la explicación. Lo malo es enfadarse y callar… ¡Enquistar!

fotos de amigos

Primero te conocí. Miento. No te conocía, pero quise creer que podría hacerlo.
Recuerdo cuando te vi. ¡Dios, cuánta belleza junta!
Quise seguirte a donde fueras, pero corrías demasiado.
Después, quise medicarme para olvidar mi sueño imposible de hacerte algo mío. Finalmente, viendo que nada me ayudaba en mi misión de olvidarme de ti, opté por la automedicación y me receté letras y frases. Fue entonces cuando me decidí a escribirte…

 

Foto de Marcos

CUANDO DESCUBRES QUE EL VIAJE SÓLO ES DE IDA

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No hay ilusión más grande que la que se tiene cuando se emprende un viaje… Hay miedo, emoción, y deseos de que todo cambie. Si no fuera así… ¿harías ese viaje? ¿Verdad que no? ¡Pues eso les pasa a esos ciudadanos de aquel mundo que hicimos invisible!

Lo malo de un viaje es cuando descubres que el destino, aunque no es el infierno del que saliste, tampoco es el cielo del que te hablaron… Y eso si tienes suerte de llegar a tu destino, porque hay algo peor aún, que es cuando descubres, en medio del trayecto, que el viaje termina y que, lamentablemente, ya no hay marcha atrás porque te han engañado… Entonces intentas hablar con ese dios al que te encomendaste al salir, y es entonces cuando descubres que en todo momento estuviste hablando solo… Justo como te sientes en ese último momento de esa triste vida que, al igual que aquel dios, te abandona.