DESPERTARES

¿Hacía frío esta mañana cuando saliste de casa? ¿Y para qué sales? ¿Y para qué despiertas? No tenías que haber despertado tan pronto. No tenías que haber seguido la estela de esos malditos rayos del sol que no querían otra cosa que  nuestra realidad.
Haberte quedado a soñar conmigo, ahora que recién acababa la noche…
La próxima vez… La próxima vez… La próxima vez no abras los ojos, y trae sólo el camisón, y tu pelo, y esa piel que será mi sábana una vez más, aunque descanse sobre otra cama.
No te olvides de la mejor de tus sonrisas… Esa que me regalas a escondidas y que nadie más ve… ¿Cómo la van a ver si ni siquiera tú misma sabes que la esbozas? Aun así, aunque no seas consciente, yo la veo. Sólo yo. Y me la quedo, convirtiéndola en todas esas cosas que luego no te puedo contar.
Trae también, si quieres, tus silencios… Me gusta mucho escucharlos escondidos tras tus labios cerrados, pero que gritan a través de tus ojos. Disfrázalos de gritos de placer y de alaridos de emoción sobre mi garganta, entre mis labios…
Trae tus dedos y déjalos dormitar en el guante que por hoy haré de mi cuerpo para que se acople a ellos.
Que no se te olviden tus labios… Haz de ellos caricias esponjosas, u ondas en el agua de mi pensamiento, y que me lleven al éxtasis de saber que, de una manera u otra, ya eres mía.
Si ves que pido demasiado, no te preocupes… Tú trae sólo el camisón con el que envuelves eso que nunca podrás darme, y con el que yo releo los pasajes de las páginas de tu piel…
No traigas nada, cariño. Sé libre de vivir lo que quieras vivir. Yo pongo el piano, el vino, las notas, las ostras, la oscuridad, el silencio.
Y tú no traigas ni el camisón si no quieres… Con que traigas tu magia como haces siempre que soñamos será más que suficiente… Porque, tú también lo sueñas ¿verdad?

DESVARÍOS MENTALES

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Hasta la tierra se conjuraba para mandarle señales que él no quería, o se empeñaba, en no querer ver…