DESVARÍO MENTAL 

Como si fuera un niño pequeño se acercó a ella de forma inocente y zalamera. Él sabía perfectamente lo que esa mujer quería, y, aunque no lo tuviera, sí que podía hacerle creer que podría dárselo. Eso, en ese principio del juego, era fácil…
 Jugando siempre, la rodeó y bailó al son de la música que él mismo compuso y cantó allí mismo, frente a ella, sin dejar de mirarla en ningún momento. Jugó con ella, se le insinuó una y otra vez, aprovechando que su aspecto de inocencia no le haría alertar,  y a punto estuvo de hacerla suya con ayuda de esos bailes que hacía mucho que nadie bailaba ante ella.
Cuando ya estaba casi convencida de la bondad de sus formas, ella se relajó perdiendo todos los miedos, y el niño travieso quiso pincharle con la flecha de su nombre, y hacerla suya para siempre, o, al menos, para un instante, que era realmente lo que él buscaba. Ella se dejó seducir, y bailó los primeros compases que él impuso, hasta que reconoció el daño que podría sufrir al ver esa infantil y, a la vez, macabra sonrisa eterna. Un escalofrío recorrió el carril de sus emociones cuando vio, a través de su inocente mirada, la misma negrura del peor de los sufrimientos. Entonces lo apartó de su lado… Y el niño mostró su verdadera cara despótica y de desprecio.
Ella, entonces, se sintió mal, pero solo fue un momento.
Para alguien a quien le encanta también Bouguereau
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Publicado por

josamotril

mi blog solo de relatos: http://josaliteraria.wordpress.com

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