MUERE TAMBIÉN EL QUE SE QUEDA

screenshot_20170201-2149292.png.pngA veces, el queellos no echen de menos a alguien que se ha ido, es más mérito, esfuerzo, y sufrimiento del que se queda… Sobre todo porque si alguien le echa realmente de menos es precisamente él (o ella)

Y sólo puede demostrarlo en la soledad de sus noches, cuando los otros duermen y no pueden escucharle.

Mi trozo de mármol

Cada vez que pasaba un rato junto a ella mi mente abandonaba mi cuerpo, viajaba hasta su mismo ser, se escanciaba sobre ella, y sus ropas se deshacían como si de azucarillos se tratase. Era entonces cuando, sin saber hacerlo, terminaba esculpiéndola… 

Al final, cuando mi mente volvía a mi cuerpo, era ella quien me dejaba a mí de piedra.

FRIENDS, MY FRIENDS

 

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Me da igual si son catalanes, o andaluces, o madrileños, o asturianos, o entrenadores, o atletas, o psicólogos, o peluqueros, o maestros, u ópticos, o tabanqueros, o realizadores, o bloggeros, o bancarios, o decoradores, o funcionarios, o de prisiones, o si están en el paro, o portuarios, o abogados, o matemáticos, o vendedores, o informáticos, o camioneros, o masajistas, o conductores, o secretarios, o reparadores, u orfebres, o concejales, o alcaldes…

Yo, a mis amigos, los elegí por lo que hacían conmigo, por lo que me daban en nuestros momentos, y no por lo que hacían cuando no estaban a mi lado.

Ya lo dijo Quino, en boca de Guille: “¿Mamá, había caramelos y juguetes antes de que yo naciera? ¿Sí? ¿De veras? ¿Y para qué?” Pues con los amigos, igual… ¿Para qué sirven si no es para estar con ellos?