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HACE VERANO

Ella era el dique que hacía que la espuma del mar no llegara a mí en invierno, la que me resguardaba del frío del agua cuando caminaba por la arena de la playa, y la que hacía también que esa cálida espuma no se alejara de mí en verano…

¿Cómo no querer a alguien así? ¿Cómo no caer rendido a la tentación de su belleza? ¿Cómo renunciar al cielo que te cuida? Desde que la conocí supe que el mar y la mujer eran una misma cosa, y que yo quería estar justo en medio de las dos…

Lo mejor de todo era que a ella nada le importó compartirme con la otra… Con la playa.

 

 

 

 

 

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NUESTRO SECRETO

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Vale, es verdad que ni tú eres Marte, ni yo soy Venus, pero ¿qué me dices del universo que creamos a nuestro alrededor siempre que estábamos tan a solas que, ni el mismo Venus, ni la misma Marte, hubieran podido observarnos, en caso de querer hacerlo?

 

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MÚSICA DE MI INFANCIA: ASFALTO (EL VIEJO)

desde el minuto 3:00 hasta el 4:00  podrás escuchar unos de los mejores solos de piano de la historia de nuestro rock, un solo de piano que me acompañó parte de mi infancia gracias a mi maestro en esto de la música, y de tantas otras cosas: “Mi Fernan”

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cuadros de amigos: LA CARTA

Antes de abrir esa carta sus lágrimas ya tomaron posición justo por entre ese rímel que ya no se ponía con la misma gana… También su corazón quiso aletear, como ese pececillo sobre la arena, justo antes de perder todas sus fuerzas.
– ¡Maldita guerra! ¡Y  maldito tú por ir a ella! – suspiró silenciosa, para que sus pequeños no la escucharan.
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fotos de amigos: DEJAR VOLAR LOS GLOBOS

Pasó el maldito tiempo y ella se cansó de aquella, nuestra mágica manera de volar cuando estábamos juntos… Ella, a quien yo hice princesa, primero, y reina después, prefirió seguir siendo aldeana, y seguir con su apacible vida.
Aun así no estoy triste. No debo estarlo. Ambos conocíamos el riesgo que corríamos al acercarnos el uno al otro. Ambos sabíamos que no podría ser eterno, y así terminó siendo para ella… ¿Cómo reprochárselo?
Ella sólo hizo lo que tenía que hacer en ese momento, y por eso dejó escapar todos los globos con los que yo vestía sus días, con los que le hacía más bonitas sus horas de tedio… Después, los globos volaron y volaron, pero nunca volvieron a mí, como pasaba antes.
Ella ya estaba en otro mundo: en el suyo… Al que yo no pertenecía.
FOTO DE MARIA JOSÉ.