DORMIR CONTIGO

Una mata de su belleza, como si de una enredadera en primavera se tratara, trepaba siempre suave, pero enérgicamente, y siempre empezaba a hacerlo por entre mis piernas, después subía por mi pecho, se deslizaba por mis manos, y finalmente inundaba todo por mis ojos…

Eso era dormir contigo… ¿Entiendes ahora mis insominios?

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