PRÍNCIPES… ¡DESPERTAD!

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Consejo para ese que, con el paso del tiempo – y con esa excusa – se olvidó de ser el príncipe de su princesa, y, de paso, se olvidó que la vida es un cuento:

Recuerda siempre que a las princesas hay que cuidarlas a diario, pasearlas constantemente, mimarlas cada noche, regalarles versos cada día, y hacerlas vivir aventuras cada poco tiempo… Recuerda que ellas – las princesas – también se cansan de vivir siempre en el mismo cuento… Y más si se le hace aburrido.

¿QUISIERA SER TAN ALTA COMO LA LUNA? ¿Y PARA QUÉ?

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Érase una vez una niña que, en lugar de querer ser tan alta como la luna, como decía aquella cancioncita con la que todos jugaban, decidió seguir siendo baja como correspondía a su edad, y, de paso, reescribir su propia canción. En ella – su nueva canción – había luna también, pero no había alturas imposibles, ni soldados de ninguna región, ni nada por el estilo. En ella sería ella misma, tal y como era en ese momento, sin desear nada más, y decidiría prepararse para poder ser independiente como para, algún día, poder viajar a esa luna si fuera eso lo que realmente le apeteciera hacer.

… Su corazón


Ella tuvo que marcharse antes de convertirse en prisionera de su propio pensamiento, antes de dejar de entender que aquello que había entre los dos no tenía mayor sentido que el del puro deleite. Ella quería a otro hombre, vivía con otro hombre, y dormía con otro hombre. Ella tuvo que marcharse antes de que dejara de entender que, aunque muchos de los órganos de su cuerpo quisieran, había uno que no podía querer…

SER HIJO DE UNA BUENA MADRE.

¿Ser madre…? ¡Ser hijo es la auténtica bendición!

El resto de tu vida depende de esa suerte.