la Luz en la noche,Tu (Javi Ruz)

Las noches de verano son noches de bohemia. Las noches de verano son noches de Sur. Las noches de verano pertenecen al Mediterráneo.Y nosotros – tú y yo – pertenecemos a las noches de verano del sur, y del Mediterráneo. ¿Cómo te explicas si no que las estrellas se alineen con la música que nace entre nuestros labios, con los ritmos que imponen nuestras pieles al rozarse, mientras retozamos sobre la arena del rebalaje?

Porque, querida, yo sé que tú  también lo has visto. Te lo he notado en tu cara, cuando hacemos el amor echados sobre las piedras frías, con la espalda desnuda y fría, con mis labios mordiendo cada onza del chocolate de tu cuerpo, con frío por la espalda y calor por el vientre,y con sudor por las frentes nacaradas… Lo he notado cuando veo cómo  miras al cielo estrellado y sonríes… Yo sé que tú también has visto cómo, en ese momento, el firmamento se hace mujer, imitándote, y cómo se viste de faralaes, cómo cruza sus manos luminosas, y cómo taconea al ritmo que marca nuestro duelo amoroso…

Nadie más lo sabe, pero ese firmamento que relaja las fatigas nocturnas de los veraneantes hastiados de calor es, en realidad, el de tu alma, esa que no puedo atrapar, esa que dejo volar cuando estoy a solas contigo… Es la Luz en la noche… Eres Tú.

 

Cuadro: La luz en la noche,tú (de Javi Ruz)

SUMMERTIME

C10_publicidad_aerea.pngSon ya muchos veranos sobre tus hombros, pero nunca parecen demasiados ¿verdad? Muchos lo viven de otra manera – cada cual vive las cosas a su manera – pero para la gran mayoría, cuando llega el verano se quitan la manga larga, el pantalón largo, los calcetines, y con todos ellos se van también muchos de los años que les acompañan durante el invierno. Es verdad que en verano se engorda – si no es así algo estás haciendo mal – pero no es menos verdad que también se rejuvenece.

En verano todo se vive con otra intensidad… Puede que sea el calor, o el agua, o el gesto de los demás, pero todo se asemeja a aquellos días en los que eras joven… A aquellos días que todos queremos recuperar de una forma u otra.

Es también el verano un momento propicio para recordar a la gente que ya no está, y es cuando comprendes que, en realidad, nunca dejó de estar, y nunca lo dejará. En verano recuerdas a tu padrino, a tu guilica, a tu tío Paco, a tu abuelito… Y sonríes, porque con ellos aparecen tus primos y sus complicidades, sus días de pelaillo, las picaduras de araña, las babosas, los cangrejos, los bancos de arena, las casetas, la juanita, el charlot, los polos colajet, los partidos de fútbol en la arena, las fiestas de agosto, los paseos en bici, las pelotas de golf, el paseo de la playa, el bar y el supermercado Zulema, los balones nívea, el olor a sardina, el sabor de la sandía, la casera cola, las avionetas con carteles en su estela, y aquella niña morena, de bañador negro que tanto te gustaba…

¡Es la magia del verano y de esa gente maravillosa! Bienvenidos al verano.