Esa casa con barba blanca

Hay en la playa donde mi piel se aniña una casa muy especial, una casa que nunca ha sido mía, pero que últimamente la siento muy cerca de mí. Es una casa muy, muy, muy grande… ¡Pero que muy grande! Tanto que ni te la imaginas siquiera mirándola. Tiene esa casa unos colores muy llamativos en su piel ya vieja, unos colores que la hacen rejuvenecer, y que, cuando los miras, te hacen sentirla tuya… Muy tuya. Es una casa siempre en fiesta, siempre con música de rancheras afónicas de fondo, y donde las copas de vino siempre están llenas (por mucho que de ellas bebas)

Esa casa tiene tres plantas. Tiene un sótano ya algo oscuro y poco aprovechado; una planta luminosa, cansada y amable, donde hay lo mejor de esa casa: la terraza que es la que da vista a todo, por donde entre la vida y la luz; y una planta alta muy bien amueblada. La casa tiene mucha luz, y mucho amor y muchas risas guardadas, pero lo que la caracteriza, y así la imagino siempre, es por su bonita barba blanca, a juego con su pelo canoso.

Esa casa no es la mía. Lo sé, pero cada vez que la veo, y la abrazo, me siento como en casa. Esa casa, por si aún no te has dado cuenta, tiene un nombre tan común como poco común es ella… Esa casa se llama Manolo.

Posdata: la terraza de la que hablaba también tiene nombre. Se llama Emilia.

DEJA TU COMENTARIO (bueno o malo)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .