ESTA NOCHE ¡CIERRA BIEN LA VENTANA!

imageAprovechando que era la noche de Halloween,  que todo el mundo estaba disfrazado, y menos propenso al miedo a lo nigromántico, y que hacía una noche casi veraniega, y ella dejaba su ventana abierta aún, me colé en su alcoba para deleitarme con su bello dormitar. Y eso hice. Estuve no menos de una hora en la oscuridad, en mi terreno, simplemente disfrutando de su belleza dormida, intentando robársela ya que ella no estaba dispuesta a regalármela.

Lo reconozco. Por un momento tentado estuve de cambiar toda mi inmortalidad, mi poder, y mi sapiencia solo por poder besarla, mirarla de más cerca, y, si acaso, con suerte, acariciarla… Lo que no quería por nada del mundo – y eso puedo jurarlo – era matarla de esa forma tan violenta. Pero ya se sabe… Una cosa lleva a la otra en una noche como esa…
¿Por qué tuvo que despertarse? ¿Por qué no siguió durmiendo? Con lo bien que iba todo…

Aún recuerdo su cara de terror al verme. ¡De nada sirvió que le pidiera que no gritara, y que no se asustara! Primero la besé, y ella no quiso recibir mi beso. Después la abracé, y tampoco quiso recibir mi abrazo. No dejaba de gritar, y de insultarme. Entonces pensé en algo que sí recibiría – quisiera o no – y por eso saqué ese cuchillo…
En total, recibió tres puñaladas: una por el beso, otra por el abrazo, y otra, la tercera, que fue en el cuello, para que no sufriera más y dejara de mirarme con esa cara de miedo…

HALLOWEEN ¿POR QUÉ SE LLAMA ASÍ? ¿LO SABES?

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Hace unos 3000 años, los celtas celebraban su fin de año el día 31 de octubre. Ellos creían que los muertos regresaban esa noche a alimentarse y apoderarse del alma de los vivos. Para que pasaran de largo, y no les hicieran ningún mal, los vecinos colgaban huesos, calaveras, y dejaban comida (en gran mayoría dulces) en sus puertas, con la idea de que esas almas prefirieran quedarse fuera y pasar de largo sin entrar en sus casas.
Cuando los romanos conquistaron a los celtas transformaron sus tradiciones en cristianas, estableciendo el 1 de noviembre como “Día de Todos los Santos”.

De ahí el nombre deHalloween: All Hallow´S Eve (día de todos los santos)

¿Y la tradición de disfrazarse? ¿de dónde viene? La tradición de “disfrazarse” en Halloween es relativamente reciente. Dicen que nació en Francia entre los siglos XIV y XV, durante la celebración de la “Fiesta de Todos los Santos” cuando Europa estaba azotada por la peste bubónica. La plaga provocó entre los católicos un gran miedo a la muerte y, de rebote, exaltó su creatividad.
Las “misas” en la fiesta de los “Difuntos” se multiplicaron y nacieron muchas representaciones artísticas que le recordaban a la gente su propia mortalidad. Estas representaciones eran conocidas como la “Danza de la Muerte” y con el tiempo dieron lugar a una auténtica “fiesta de disfraces” con la muerte como denominador común.

¿Y nuestra amiga la calabaza? Cuando los irlandeses llegaron a EE.UU. e trodujeron la fiesta de la Noche de las Brujas, también se llevaron consigo lo que sería el símbolo más famoso de la noche de Halloween: la Jack-o-lantern (la calabaza hueca con una vela dentro).

Jack-O-Lantern-3D-ScreensaverEsta tradición viene de una leyenda irlandesa: Por lo que se cree había en ese pueblo un tal Jack que era la persona más mala imaginable – el mal en persona- y cuando se muere se le prohibe la entrada tanto al Cielo como al Infierno. Desde entonces es condenado a vagar por el mundo buscando una entrada a uno de los dos sitios con la única ayuda de una col con una vela dentro. Los irlandeses americanos cambiaron la col por la calabaza

¿CONOCES EL MISTERIO DE AQUELLA TUMBA DE SEVILLA LA NUEVA?

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¿Has estado alguna vez en el cementerio de nuestro pueblo? ¿Y has visto esa tumba que hay tapiada al final, justo al lado de la puerta trasera que lleva hasta los talleres? Pues ahí está escondida la que algunos conocen como la tumba de Norma, y es ahí donde sucede el extraño fenómeno cada día de Halloween, justo el día en el que Norma murió a los cincuenta y seis años, hace ya casi tres décadas. Tras esa tapia nadie se atreve a entrar – la mayoría ni conocéis de su existencia – y siempre está abandonada y sucia… Bueno, siempre no ya que el día de Halloween amanece completamente limpia, como si estuviera recién puesta, y con una rosa brillante que nunca antes estuvo ahí.

Y es que todas las noches de Halloween, el del aniversario de su muerte, en el viejo cementerio de Sevilla la Nueva, sucede un suceso que nadie se atreve a descubrir, y del que nadie nunca quiere hablar… Unos por miedo, otros por superstición, y otros por el tremendo respeto que esa mujer causa aún después de muerta. Todo sucede en la tumba de Norma Ran, una escultora escocesa que se afincó en el pueblo hace muchos años, y que hacía esculturas tan reales que se suponía que incluso tenían vida. Algunos la llamaban “La satánica”, y Norma tuvo que irse a vivir a los Cortijos, alejándose de las gentes del pueblo y de sus miedos.

Los pocos que saben de esto lo achacan a admiradores, otros a familiares, incluso alguno culpa a su amado Jean Luc, quien dice que vuelve esa noche de Francia para marcharse antes del amanecer… ¡Yo sé que no es nada de eso! Yo conozco el secreto. Un día lo oí en El Tabanco. Un hombre mayor se lo contaba a otro en secreto creyendo que nadie le escuchaba, pero nosotros le escuchamos. No pude convencer a mi amigo para que viniera conmigo, y, aunque me dio algo de miedo no me pude resistir. ¡Lo que contaron en El Tabanco era verdad! Y ahora sé que es su propia estatua, la que Norma hizo con sus manos para su propia tumba, la que se encarga de vigilar su sueño y la que hace que ese día la tumba de Norma parezca recién hecha…

Sé que nadie me cree, y por eso no lo cuento, pero yo lo vi. Fue escalofriante. Yo vi a esa estatua moverse, agacharse, limpiar la tumba de Norma la noche antes de Halloween, y escarbar hasta hacer salir la rosa…. ¿No me crees? Ve esta noche de Halloween y compruébalo tú mismo… No te arrepentirás.

¿Que por qué no he dicho nunca nada de esto? ¿Tú lo harías? ¿Tú me creerías?

ARTE EN EL CEMENTERIO

La belleza puede estar en todos lados, y no solo donde nos dicen que se puede encontrar… No tengas miedo a lo que no debería… Intenta encontrar su parte hermosa… ¡Todo lo tiene!

La belleza tienes que encontrarla tú. Solo tú sabes donde está. Lo que es bello para los demás no tiene que serlo obligatoriamente para ti también.

Cada cosa tiene su belleza… Hasta lo más oscuro y tétrico…

Cada obra tiene su grandeza… ¡Y eres tú quien tiene que verla! ¡Tú!

Disfruta tú de su hermosura, esa que te atrae y te atrapa a ti…

Disfrútala tú, en soledad, acompañado, o como prefieras, aunque los demás no la entiendan, aunque no todo el mundo sepa verla…

Muchos somos incapaces de disfrutar del arte porque no han sabido explicarle los detalles, o porque se los han explicado mal…

O incluso por simple miedo a algo que puede ser bello aunque resulte tabú, miedo a algo que debería ser cotidiano… Como la muerte.

 

HACE VERANO

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Estoy convencido de que era yo el único de todos los seres vivos de este planeta al que no le importó nunca que le dieras la espalda… No me importaba… ¡Al contrario!

Cuando lo hacías yo siempre pensaba lo mismo: “Si me da la espalda es porque quiere que me la quede. ¿Por qué iba a dármela si no? Y eso hacía.”

LORCA CAYÓ AL CIELO, DE JAVI RUZ

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Era Era muy de madrugada cuando le sacaron de aquel furgón, acompañado de aquel maestro cojo y aquellos pobres novilleros, culpables también de no compartir la sinrazón humana de aquellos días. Federico caminó asustado, muy asustado, sudoroso, pero no por el calor de aquella noche de Agosto en la que segaron su vida.
– ¡Preparados, apunten…!
Asustado como estaba su literatura y su música se apoderaron de su terrible miedo, y levantando la cara por primera vez desde que salió de aquel calabozo, dejó de tener miedo a eso de lo que tanto había escrito… ¡Allí se dio cuenta de que estaba preparado para esa muerte tan cercana siempre!
– ¡Fuego!
Federico lloró, pero no se arrodilló, y bailó al son de las tres balas. Solo una le dio, además en el pecho, y cayó…
¡Pero cayó al cielo, y no al suelo como los demás!

Por eso nadie ha podido encontrar aún su cuerpo… Su cuerpo no está allí, ni en ningún otro sitio que no sea el cielo de sus libros… Y allí puedes encontrarlo, incluso bailar con él.

 

Cuadro de Javi Ruz, pintor “granaino”

¿CÓMO FUNCIONA UNA LLAVE?

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HACE VERANO

Desde que te conocí he sabido que el mundo no es como me habían contado… ¡Ni como se lo han contado a los demás! ¡Que todo es mentira! Desde que te conocí supe que el mundo no era tan redondo como decían que era… Desde que te conocí el mundo es, como todo, otra cosa…

BUEN HEAVY METAL DE ESTA DÉCADA (THE DEAD DAISIES)

LA INOCENCIA DE LOS CINCO AÑOS

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23 de Febrero de 1975… o 1976… En realidad, el año da igual. Son las cinco de la tarde y ya ha sonado la suave y estridente sirena que irrumpe en la tranquilidad de una clase cansada.
– Ya podéis recoger – dice la maestra, vestida con una bata blanca, y sentada a la derecha del amplio encerado. Todos los niños recogen su material. Unos más rápidos que otros. Unos más nerviosos que otros… Bajando las amplias escaleras de piedra que les conduce al exterior chillan y gritan. Algunos botan las pelotas con las que van a jugar. Otros sacan sus estampas de la liga de fútbol, y otros, simplemente, caminan sin más. Cuando salen al patio el sol se dibuja sobre el cemento, manchado de líneas amarillas y blancas que delimitan las canchas deportivas. Muchos niños corren por el patio hasta la cancela abierta, donde la portera espera para poder cerrar hasta el día siguiente. Otros tantos salen por la puerta lateral, pasando junto a los coches de los maestros. Entre ellos hay algún que otro Simca, algún Renault, y más de un SEAT.
Decenas de chavales corren por las calles colindantes al colegio. Unos en dirección norte, otros por el este, otros por el oeste. La mayoría por las dos calles que bajan hacia el sur. Uno de esos niños corre con dos primos, con los brazos en cruz, simulando estar volando sobre una avioneta. A decir verdad, ellos mismos son la avioneta. Cortando el aire con sus caras imberbes bajan la calle y cruzan el amplio descampado donde, a veces, juegan a fútbol. El niño sigue corriendo tras sus primos. Es el más lento. Siempre lo ha sido. Uno de ellos se detiene antes, adentrándose en una librería. Él se queda varias casas más abajo. El tercer primo sigue corriendo, y él puede seguir oyendo el ruido de su motor mientras se adentra en la casa, y sube las escaleras. Los escalones los sube de dos en dos. Solo al principio. La pesada cartera que cuelga de sus hombros está repleta de libros de texto, libretas y lápices de todos los colores, y pesa demasiado.
Cuando el niño atraviesa la puerta entreabierta, la luz del exterior ilumina el amplio hall de la casa. Dejando caer la pesada cartera sobre el suelo, junto a la mesa rojiza que hay a la entrada, corre hasta la cocina llamando a su madre. En la cocina, de espaldas a él, la madre unta la mantequilla sobre el pan. Al lado, dos lonchas de chorizo esperan para dormirse entre el migajón.
– Mamá, mamá, mamá
– ¿qué pasa querido? – pregunta la madre, sin apartar la mirada del bocadillo y agachándose para recibir el beso de su hijo
– no te vas a creer lo que ha pasado en el cole – dice el niño emocionado. Tanto que no puede evitar ese baile extraño, juntando sus piernas mientras separa sus tobillos
– ve a hacer pis – le dice la madre sonriendo
– no, no… tengo que contarte algo – no te preocupes, tesoro. Voy contigo. Mientras el niño recorre el salón, esquiva la mesa y las sillas, y gira en el pasillo, la madre recoge la pesada cartera del suelo y la sube a la silla. Cuando llega al baño ve a su pequeño, frente al váter, cogiendo su “colita” y apuntando el chorro.
– ¿Sabes qué ha pasado en el cole hoy?
– no – contesta sonriendo al verle, casi de puntillas, para alcanzar bien
– Doña Mari Nieves me ha puesto un diez
– ¿un diez? – pregunta, intentando demostrarle su emoción – ¡eso es genial!
– ¿a que sí?
– ¿Y por qué te lo ha puesto?
– porque ya sé decir los siete días de la semana
– ¿ah, sí?
– Sí… y soy el único de la clase. ¿Quieres que te los diga? – pregunta emocionado, entrecerrando los ojos, como buscando un punto de concentración para hablar mientras apunta, lo que hace reír a la progenitora
– dime pues
– los siete días de la semana – dice de carrerilla, cerrando los ojos y concentrándose en recordar – son cuatro
– ¿los siete días de la semana son cuatro? – pregunta, sin poder evitar sonreír – ¿y cuáles son?
– Espera que lo piense bien, pero no me cortes que si no no me sale ¿vale?
– claro, cariño
– allá voy – dice cerrando otra vez los ojos -los siete días de la semana son cuatro: Norte y sur
– ¡Muy bien, hijo, muy bien! – le dice su madre abrazándolo mientras él se emociona e intenta subir la cremallera del pantalón.
La madre tira de la cadena, y limpia el inodoro, y el exterior que ha manchado por culpa de los cinco años que aún no ha cumplido. Le mira emocionada… Se siente tan mayor… ¡Y tan querido!

ARTE EN EL CEMENTERIO

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Si buscas bien, en todos los cementerios hay, al menos, una obra de arte.

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ELLA ME DABA SU ESPALDA

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Estoy convencido de que era yo el único de todos los seres vivos de este planeta al que no le importó nunca que le dieras la espalda… No me importaba… Si era la tuya…

Yo siempre pensaba lo mismo: “Si me da la espalda es porque quiere que me la quede. ¿Por qué iba a dármela si no?”