WHILE SHE SLEEPS – Empire of Silence

C´EST LA VIE!!!

Siempre que se cruzaba con aquel ángel de espíritu endiosado y cuerpo endemoniado a él le comían las dudas eternas… Aquello era siempre “el siempre y el nunca”… Siempre presentes los dos – el siempre y el nunca – y siempre cerca los dos, pero nunca separados… ¡Siempre juntos del todo! ¡Nunca separados, como él hubiera deseado… Por eso lo del siempre y el nunca, porque, para la desgracia de él, lo que deseaba que pasara con ella siempre era nunca (nunca llegaba a pasar más allá de su imaginación), y nunca era siempre.
Y es que, cada vez que aparecías ante mis ojos, siempre supe que nunca sabía si debía cerrar mis alas y dejarme caer hasta ti, y derretirlas en lo más profundo de tu ardiente infierno, o si desplegar las alas, volar hacia ti, y dejarlas congelar en lo más alto de tu gélido cielo…
Al final siempre vencía el nunca, que se quedaba pegado a tus labios esquivos… El siempre me lo llevaba yo grabado en los ojos, y en lo más profundo de mi esperanza.

Aquello era siempre el nunca que tú dictabas, y nunca era el siempre que yo quería predecir y compartir…

C´est la vie!!!

Resultado de imagen de roberto ferri pintor

Y ahora dime… Si tú fueras un ángel, y tu ser amado fuera otro, y la única manera de poder hacer el amor fuera cortando vuestras alas… ¿Qué harías? ¿Te lo llegarías a plantear?

Espero que no… ¡O que sí!

el columpio (video texto)

 

Y AQUÍ EN TEXTO SOLO:

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Tú pensabas que eras una afortunada porque siempre dormías a pierna suelta, porque nadie interrumpía en tus sueños. ¡Y así era! Lo que no sabías – y es lógico porque nunca te dormiste antes de que yo lo hiciera… Más que nada porque nunca permití semejante tropelía – era que cada vez que tú te dormías, y aunque siempre estabas al lado siempre permanecías también ajena a mí y a mis manos,  yo me acercaba a ti, siempre con cuidado de no despertarte, te subía al columpio que yo mismo había hecho para ti, y te peinaba mientras te cantaba aquella canción que sí que recordabas al despertar…
Aunque nunca supiste muy bien por qué…

“Al sillón de la reina, que nunca se peina, un día se peinó…”

Sebastiano Ricci

Hay pintores maravillosos de los que apenas sabemos nada. Y casi mejor.

Nació en  1569. En 1671 entró como aprendiz en Venecia del pintor Cervelli. Más tarde será discípulo de Sebastiano Mazzoni.

Ricci, que trabajaba en 1678 en un taller de Rialto (Venecia), dejó embarazada a una muchacha, y para evitar el matrimonio intentó, sin éxito, envenenarla. Encarcelado, fue liberado gracias a una noble persona, probablemente de la potente familia Pisani, y se trasladó a Bolonia.