queridas hijas DOS PUNTOS

Queridas hijas:

Nunca seáis la sombra de nadie… Tampoco tapéis nunca el sol a nadie con ella. Sed siempre dueñas de vuestra propia sombra, y disfrazadla cuando sea necesario para que nadie pueda aprovecharse de la posible debilidad que muestre…

Y ayudad a los que os rodean para que hagan lo mismo siempre. Cada uno debe ser el dueño de su sombra, y saber dejarla ahí: a la sombra siempre… Así es como el mundo recuperará su luz.