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Cuando la seño Ana cerró la puerta de la clase, Gretel, David y Anna aún se estaban sentando. Ana se acercó a la pizarra, y empezó a escribir un nombre muy extraño: “Jack o’lattern
– ¿Qué es eso, seño? – preguntó Iván, llamando a Miguel
-¿No sabéis quién es? – preguntó Ana
– no – contestó Lucas
– Jack O’Lattern es el nombre de la calabaza de Halloween que tanto nos gusta
– ¡que nombre más raro! – dijeron al unísono Mateo, Hamza y Arteagabeitia.
Al escribir el nombre por tercera vez las luces de la clase tintinearon, y a a continuación se apagaron. Los niños, asustados, miraron la silueta de Ana, que seguía inmóvil, en silencio, con la mano aún sobre la pizarra.
– ¿Seño, estás bien? – preguntaron África y Redouan mientras Valentina se acercaba
– Seño, seño – repitieron asustadas Naomi y Celia
– ¿Por qué no contesta? – preguntaron Lope y Víctor
– ¿qué le pasa? – preguntó Joao a Pelayo
– ¿Y por qué no se muerve? – preguntaron Aaron y David
Fue cuando dos de los más valientes – Dani y Álvaro – se acercaron a ella cuando descubrieron que tras ese pelo no estaba la cara de su maestra. Los niños se asustaron tanto que corrieron hasta sus pupitres, escondiéndose bajo las mesas
– ¿qué pasa? – preguntaron Erik y Carmen
– ¡Es la seño! – gritaron Erica y Marcos, mientras Rodrigo y Gabriel se escondían también
– ¡Mirad! – la señaló Aitana mientras María cerraba los ojos – tiene la cara de la calabaza de Halloween.
Los niños se asustaron, Brian y Pablo gritaron, Erik y Hugo chillaron, y todos corrieron de un lado a otro, hasta que la propia seño les dijo que se tranquilizaran, que todo tenía una explicación.
– A ver, Aleksey, enciende las luces otra vez, y trae el libro de la estantería
– ¿qué libro, seño? – preguntó el bueno de Nico
– el libro de los conjuros para brujas
– no tenemos ningún libro de conjuros para brujas – dijeron Oliver y Emilia
– sí, mira bien, y verás como está ahí.
Los niños, asustados aún por el aspecto terrorífico de su seño,se acercaron a la estantería de los libros y allí estaba… ¡Ese libro no lo habían visto nunca! Era un libro de oro, con cuerdas y hierbas por dentro, y hacía ruidos raros… ¡Si hasta se movía solo, como si tuviera respiración propia!
Los niños le dieron el libro a la seño, y esta, señalando sus negros ojos vacíos en la calabaza que era su cabeza les dijo:
– ¿y cómo lo leo? tenéis que hacerlo vosotros.
Los niños buscaron el conjuro, hasta que África gritó: “aquí está, el conjuro de Jack O’Latern”
– Léelo, Alex – dijo la seño – o tú Yolanda…
– para quitar la cabeza de calabaza de quien haya escrito tres veces mi nombre en el día de Halloween, tendrá que enterrarla en el bosque más cercano, no estando nunca más alejado de diez acres del lugar del conjuro…
– ¡Rápido, vayamos al huerto de nuestro cole! – gritó Adrián
Bruno y Lucía llamaron a la seño Mari Ángeles para que fuera ella quien ayudara a Ana, y esta, ni corta ni perezosa, cogió a Ana de la mano y la llevó hasta el huerto mientras todos los niños les siguieron.
Todos estaban asustados mientras Mari Ángeles cavaba un pequeño agujero y en él metió la cabeza de Ana dejando su cuerpo fuera. El cielo se puso negro, se llenó de relámpagos y truenos. La seño no dejaba de moverse, como si su cabeza estuviera luchando allí dentro mientras los niños se apartaban sin saber qué hacer o decir. De pronto la lucha de la seño terminó,, y todo pareció calmarse. Cuando la seño estiró sus manos para que los niños le ayudaran a salir, todos sus alumnos, y Mari Ángeles, tiraron con fuerza hasta que la seño Ana pudo sacar su cabeza.
Cuando la seño ya estaba bien, y todos empezaron a vitorearla, descubrieron que todo el colegio estaba mirándoles por las ventanas de sus clases. Todos miraban preocupados, incluso asustados, y nuestra seño Ana cogió su varita con disimulo, apuntó con ella al agujero, y susurró: “dipiditarititum”
De repente el suelo comenzó a moverse como si fuera un terremoto, y del agujero comenzaron a salir cientos no, sino miles, de pequeñas calabazas de Halloween. Los niños se asustaron al verlas, pero al caer sobre ellos comprobaron que estaban repletas de chuches, y llamaron a todos los niños y maestros del cole para que bajaran a comérselas con ellos.
África y todos sus compañeros volvieron a casa diferentes aquel día… Su seño era una bruja, la bruja más divertida y buena del mundo… ¿Pero sabes lo mejor de todo? Que a todos les gustó la calabaza desde aquel día… En puré, en sopa, en cocido, y hasta frita.

Bueno, a todos menos a las “seños”, que acabaron algo indigestas con tanta calabaza aquel día.

 

4 comentarios en “CUENTO DE HALLOWEEN PARA TERCERO

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