queridas HIJAS dos PUNTOS

Queridas hijas:

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No permitáis que nadie os diga con quién, o con qué, tenéis  que estar  para ser un poco más felices… O, peor aún: no permitáis que os diga con quién, o con qué, no tenéis que estar. No se lo consintáis a nadie.

Esto de la amistad es más fácil de lo que muchos piensan, y esta es la clave: Tú decides tu sentido de la amistad. Tus amigos el suyo, y si coinciden… ¡Tendrás el mejor amigo del mundo!

Si alguien te quiere a ti, pero no quiere a alguien a quien tú quieres, en su derecho está… Y tienes que respetarlo. Pero también tienes tú el derecho de querer a ambos, de no tener que elegir a ninguno de los dos, y de darle a cada uno su espacio. Y si alguien no acepta esa premisa en vuestra vida solo os queda un camino: dejaros libre el tuyo, y vosotras dejar libre el suyo.

BOUGUEREAU Y SUS DESNUDOS (MASCULINOS Y FEMENINOS)

El Museo d’Orsay de París rompe el tabú del desnudo masculino

Bouguereau era capaz de pintar desnudos femeninos y masculinos, y a todos los baña con su luz y su realismo, haciendo algo más que un simple regalo a nuestros sentidos… ¡A todos! Hasta a los más ocultos.

william bouguereau-la toilette de venus
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UN PEQUEÑO JUEGO DE ARTE: INTENTA ADIVINAR EL NOMBRE DE ESTOS FAMOSÍSIMOS PINTORES ESPAÑOLES

UN PEQUEÑO JUEGO DE ARTE: INTENTA ADIVINAR EL NOMBRE DE ESTOS FAMOSÍSIMOS PINTORES ESPAÑOLES. INTENTA NO MIRAR EL NOMBRE.

PICASSO

SOROLLA
MURILLO

DALÍ
GOYA

CUANDO UN “SÍ” ACABA CON MIL “NOES”

Acababa de cumplir los nueve años cuando nos fuimos de acampada con el novio de mi hermana, un joven atlético que, la verdad, hacía todo lo posible por agradar a toda la familia. El chico era encantador. Esa noche yo dormía en la tienda de al lado, con la hermana de él, que tenía más o menos mi edad. También era encantadora. Después de montar las tiendas cenamos unos bocadillos de jamón, acompañados de refrescos, y cantamos canciones alrededor de un pequeño fuego. ¡Lo pasamos genial! El problema empezó cuando nos fuimos a dormir. Mi hermana y su novio nos engañaron y se fueron juntos a una de las tiendas, mientras que las dos pequeñas nos quedamos solas, en aquel bosque oscuro… ¡Creo que nunca había oído tantos ruidos en medio de tanto silencio! Lo reconozco: Me asusté, y no fui capaz de conciliar el sueño como mi compañera de tienda, que apenas tardó un minuto en caer en la trampa de la noche. Le di mil vueltas a mi colchón, y otras mil di yo dentro de aquel saco tan incómodo, pero no pude conciliar el sueño. 
A media noche salí de la tienda alertada por los ruidos de fuera… No estaba segura pero desde mi tienda me pareció escuchar a mi hermana gimiendo o llorando. Al salir pude verla peleando con él. Allí estaban sus sombras, dibujadas sobre la lona de la tienda de campaña. Ellos no me podían ver a mí, pero yo les veía a ellos como aquellas figuras de los teatros de sombras que nos hacía papá cuando éramos más crías.
Pero… ¿Qué estaba pasando allí? Ese tipo que creía tan simpático y bonachón estaba sometiendo a mi pobre hermana, golpeándola, maltratándola, y ella no podía hacer otra cosa que pedirle que desistiera… Pero no, él no hacía caso, y seguía empujándola, y embistiendo sobre ella como una fiera. Asustada comprendí que tenía que hacer algo, y rápido, porque ese animal le estaba haciendo daño a mi pobre hermana. Ella gritaba y gemía, y le decía “no” constantemente. Recuerdo todos y cada uno de esos noes, y cómo su sombra se retorcía, y cómo la de él se apretaba contra ella sin hacer caso a su dolor…
Quise ayudar a mi hermana, y separar aquella sombra siniestra de detrás suya, pero era tan niña y tan cobarde que no supe reaccionar. Ella seguía gritando, y él le pedía que no gritara, que contuviera sus gritos…
– Nooooooo…. Nooooooo… Noooooooo – gritaba ella. Entonces, cansada de tanto sufrimiento, cogí un tronco que había en el suelo y me acerqué hasta la tienda. Iba a golpear su sombra cuando… todos los “noes” de mi hermana se convirtieron en el “sí” más largo y grande que había escuchado nunca.
– ¡siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiií
-Te quierooooo – le dijo después, cayendo los dos sobre el suelo, susurrando, haciéndome comprender que lo que allí estaba pasando era algo que aún escapaba a mi escasa edad.
Con cuidado volví a mi tienda, me embutí en mi saco, y recordé aquel sí que salió de los labios de mi hermana…¡Dios, cuánto placer sentí a través de ella!



– ¡siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiií

– ¡siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiií

LA ESPERANZA (1872) Pierre Puvis de Chavannes


Hope (1872)
Pierre Puvis de Chavannes

Chavannes titula su obra a favor de la paz en medio de un país en crisis. En medio de un paisaje rodeado de jardines, se advierte en la lejanía las ruinas de una ciudad. Una mujer vestida de blanco toma con su mano una rama de olivo que simboliza la paz recuperada. Al fondo, el amanecer sugiere la llegada de una nueva era. La obra fue presentada en el Salón de 1872. Otra variante de esta obra representa a la misma mujer desnuda, en la misma posición. La ausencia de elementos históricos en ambas obras sugiere que este cuadro alude a un sentimiento universal. Una reproducción de la segunda pintura estuvo en manos de Gauguin, quien fue un gran admirador de Chavannes.