Caperucita era una princesa

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Caperucita Roja, en realidad, no era mas que otra de las muchas princesas de cuentos… Eso es verdad, pero fue la propia sociedad la que la despojó de su título nobiliario simplemente por huir de esos estereotipos que nada iban con ella, y que tanto gustaban a quien escribía su historia.
Caperucita Roja, al contrario que Aurora, Blancanieves, Rapunzel, y tantas otras, nunca tuvo siquiera un nombre, y todo porque ella misma decidió que su lobo tenía cosas más interesantes que mostrarle que esos príncipes rubios y empalagosos que su autor ponía frente a ellas…

Y por eso huyó de ese cuento de hadas donde nunca quiso vivir, porque ella quería ser príncipe también, y no solo esa princesita aburrida que solo esperaba que la rescataran de su torre…

¿Que su aventura no le salió bien? Eso no lo sabes… En realidad no se sabe qué pasó en aquel bosque, ni siquiera si el lobo era realmente un lobo, y mucho menos sabemos quién se comió a quién en aquel bosque…

¿Y si allí pasó algo que nadie se atrevió a contar? Algo como…

Fin.

La paciencia de una madre

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– Mami, mami…
– dime, cariño
– mami, ¿cuál es la mano izquierda?
– la mano izquierda es… Con la que escribes no, la otra – dijo la madre, después de meditar la respuesta
-ahhhh – dijo la pequeña, simulando escribir con ambas manos – Y si no estoy escribiendo como ahora ¿cuál es la mano izquierda?
– estaaaa – contestó, algo aburrida, mientras volvía a levantar su mano izquierda
– ¿estás segura?
– pero cariño…
– pero mamá…
– vale, vale… Mira bien… Esta es la mano derecha, y esta es la izquierda – dijo la mamá, señalando la derecha primero y levantando la izquierda después
– ¿esta? – dijo la niña, levantando su derecha
– esa, sí – dijo la madre, con voz cansada y algo sonriente, al ver que el problema era que estaban una frente a otra, y que la niña levantaba la que había en el mismo lado de la que ella levantaba
– pues no sabes lo que es izquierda y derecha porque mi seño dice que la izquierda es esta – dijo levantando su mano izquierda
-espera, que ya sé cual es el problema – dijo la mamá intentando ponerse a su lado, mirando hacia donde la niña miraba…
– déjalo mami, mañana se lo pregunto a mi seño porque me vas a liar más.