fotomontaje del artista turco @ugurgallen

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¿Qué tiene que sentir un padre – o una madre – dentro de sí cuando sabe que la única manera en la que puede hacer que su hijo descanse en paz es precisamente utilizando esa macabra frase?

¡Qué horror!


Foto de @ugurgallen

texto:josamotril.

FOTOS DE AMIGOS: SORBOS

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FOTO DE JUAN CARLOS

Con el paso del tiempo no sé cómo fue realmente aquello…
¿Me lo explicas?
¿te bebí a base de besos?
¿O fue al revés?
¿Te besé a base de sorbos?

QUERIDAS HIJAS dos puntos

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fotomontajes que deberíamos mirar con el alma (ugurgallen)

Queridas hijas:

Creo que sí sabéis la suerte que tenéis de haber nacido en el lugar del mundo donde casi todo lo que os propongáis es posible. ¡Aprovechad esa bendita suerte, vivid vuestra vida, y sed felices con ella!

Hay por ahí alguien muy parecido a vosotras – con vuestra misma edad, con vuestras mismas inquietudes – que no ha tenido tanta suerte como vosotras, y aun así vive e intenta ser feliz.

MORIR AL NACER

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Foto dell’ artista turco @ugurgallen

La diferencia entre morir de gloria, o morir de miseria, está la mayoría de las veces en el matiz del lugar donde hayas tenido la suerte de que ese “dios” del que nos hablan te haya dejado precisamente al nacer.

Texto: josamotril2019

Foto del artista turco @ugurgallen

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Dentro de cientos de años el sufrimiento de ese, y de tantos otros hombres que hoy sufren mientras miramos para otro lado, lo veremos como arte, y no como lo que realmente fue: una vergüenza.

Y así, una vez más, disimularemos nuestras miserias.

MORIR PARA EL OTRO LADO

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Estoy convencido de que la gente, con el paso del tiempo, se muere al revés. Sé que suena raro. Sé que, de primeras, será difícil de entender, pero llega un momento en la triste vida del que parece que menos pierde de los dos – siempre es el que se queda – que, pasado el tiempo, como todo, va cambiando… En realidad ese cambio no hace otra cosa que devolver aquello que otra vez vuelve a parecer real cuando cierras los ojos.
En ese tiempo – tiene que pasar mucho, es verdad – hace que un día menos a su lado sea, en realidad, un día más con él. Y es que, pasado un tiempo – inevitable y asesino es el tiempo – su recuerdo, otrora triste y desgarrador, va dibujando tristes sonrisas fabricadas con momentos compartidos que vuelves a recuperar y en los que antes no pensabas…

Al principio te niegas, y no quieres dibujar esas sonrisas al recordarlo, porque te parecen incluso traicioneras a ti mismo, y te sientes incluso más culpable si las muestras al mundo, o a ti mismo frente al espejo… ¡Tu obligación es estar triste! ¿Verdad?
Poco a poco, ese luto que llevas por dentro se va tintando de gris… ¡De gris muy oscuro todavía! Poco a poco los recuerdos de los últimos momentos vividos junto a él, esos que se han quedado grabados en ti, junto a todas esas cosas que no le pudiste decir, van siendo borrados por los primeros momentos, aquellos felices. Y, de repente, llega un día en el que ese ser que nunca se fue del todo vive en nosotros aún más que cuando no estaba muerto, y por fin puedes decirle todo eso que creías que ya no ibas a poder decirle jamás…

¡Ese es el momento en el que el alma se hace mayor! Y se lo dices… Y no sabes cómo pero te responde. Y su recuerdo se hace sonrisa, y cada día que pasa por nuestra vida sin él es como si se fuera muriendo ya un poco menos… Como si se fuera muriendo al revés… Como si cada vez estuviera más vivo.

Ya lo verás, Joaquín.