LA EDAD

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¿Que dónde voy con la edad que ya tengo? La pregunta que deberías hacer no es esa. La pregunta que deberías responderte es ¿qué haces tú aquí parado, con la de mundo que hay por conocer, y lo joven que aún eres? ¿No sales?

¿No contestas? Tú mismo…

¿QUÉ ERA?

No era la forma tan dulce con la que me hablaba. Tampoco era la forma sublime con la que me sonreía. No era – ni mucho menos – la forma disimulada con la que buscaba nuestros encuentros. Mucho menos se trataba de la forma angelical con la que me decía “qué tonto eres”. Tampoco era la forma incendiaria con la que me miraba al hablarme, o cuando era yo el que hablaba… En realidad era justo lo contrario a todo eso…

era la forma tan maravillosa con la que callaba. Era la forma divina con la que ocultaba algunas sonrisas delatoras. Era la forma preciosa con la que evitaba que nos viéramos a solas… Y era, sobre todo, la sensual forma que tenía de no mirarme para no delatarse… ¡Eso era!

¿Por qué Motril en verano, y no otro lugar?

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Hay gente que no entiende mi negativa a ir a otro lugar en mis veranos. Intentaré explicarlo… ¡Otra vez!

Es allí, en aquel maravilloso rincón andaluz, donde siguen intactos aquellos dos sagrados escondites donde aún puede resguardarse ese niño que, aunque ya dejé de ser, aún me permiten sentir de vez en cuando. Y es que, solo allí vuelvo a ser aquel crío negruzco y enclenque que “no paraba ni patrás”.

Esos dos refugios tienen nombre y apellido: uno se llama Mar, y se apellida Mediterráneo; y es ahí donde soy capaz de olvidar todo, donde sería capaz de volver a jugar a “piratas insultones” con el cuchillo entre los dientes con mi “vil ruin” amigo de la infancia, que, por suerte, sigue esperándome allí.

El otro motivo, y más importante, es poder volver a mi verdadero refugio, ese donde sale siempre aquel niño sobreprotegido y feliz que aún me gusta volver a ser… Ese lugar se llama “papá y mamá”

Por eso me gusta ir a Motril en verano. Y me gusta ir siempre con ella, mi otro escondite de adulto, que, por suerte, también tiene allí sus propios escondites.

Y esos son los motivos: El yo mayor quiere ir a muchos otros sitios, y conocer lugares diferentes, pero el yo niño gana siempre esa batalla estival por culpa de algo que sigue necesitando: su espejo para ser mejor padre y persona… ¡Sus raíces! Así que, papá y mamá, seguid dejándome ser niño muchos años más. Sin vosotros, ya no habrá niño.

Dedicado a los “motrilalgecirasevillalanueva” a “los calahonda”, a “los primosdelpelaillo”, y a “los medios”

QUERIDAS HIJAS dos puntos

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Queridas hijas:

No seáis como nosotros, los de la otra generación que no es la vuestra. No os quedéis solo con el aspecto de cada persona. Cada uno tiene derecho a vestir, peinarse, o moverse como quiera. Busca en la gente algo más que eso, o ellos harán lo mismo contigo… Y, conociéndoos, no creo que sea lo que queráis.

Y olvida si es de derechas, o de izquierdas. Se puede ser de ambos y ser un auténtico ángel, o un auténtico demonio… Que casos hay. ¡Juzgad a la gente por sus actos y pensamientos, y no por sus gustos!