LA GITANA DE AGUA

La imagen puede contener: una o varias personas, natación, exterior y agua

Mientras otras bailaban, sonreían, y tocaban las palmas sobre la música sureña y fiestera, ella, subida sobre un tacón vertiginoso, vestida de verde como los ángeles (siempre vestía desnuda… Se pusiera lo que se pusiera) y con unas graciosas y coloridas flores en su pelo, chapoteaba agua cristalina y refrescante en cada uno de sus movimientos, en cada uno de sus giros, y en cada uno de sus taconeos…

Por eso ella siempre será mi mujer de agua… Mi gitana de agua… Desde aquel día de feria en el que empezó a derramarse “a borbotones” para mi deleite.

MI PUEBLO NO ES EL MEJOR PUEBLO DEL MUNDO.NI EL TUYO.

No hay descripción de la foto disponible.

Mi pueblo no tiene bandera al uso – aunque la tenga. Mi pueblo tiene gente que sé cómo respira; mi pueblo tiene olores que entran por la luna del coche cuando empiezo a bajar ya por la presa; mi pueblo tiene sabores a licor y fritura, a campo y a salitre; mi pueblo tiene el rincón donde más le gusta descansar al sol; mi pueblo tiene un parque de atracciones donde el mismo Eolo se distrae a su antojo; mi pueblo tiene el mar más nuestro – o Nostrum; y mi pueblo, sobre todo, anda sobrado de Sur.

Mi pueblo no es un lugar paradisíaco de esos de los catálogos, ni un sitio de ensueño donde todos quieran ir – ni siquiera esos que llegan, casi a diario, en esos malditos ataúdes flotantes… Pero mi pueblo sí que tiene algo que lo diferencia de los demás: mi pueblo tiene el cobijo de los dos mejores guardianes de la felicidad, las risas de los más bonitos sobrinos, los maravillosos silencios cómplices de mis hermanos, y, sobre todo, la complicidad y el apoyo de esos amigos que tanto se añoran aunque tengas otros estupendos muy lejos de allí.

Sé que mi pueblo no es el mejor del mundo, pero sí estoy convencido de que mi pueblo es el mejor de mi mundo, que es el que dejaré en herencia a Carmen, Cruz y África.

Queridas hijas dos puntos

Queridas hijas: haced caso a gente que sabe lo que dice, como en este caso. Nunca podréis ser felices del todo si vuestra felicidad depende de otra persona. No es sano para ninguna de las dos personas.