FRAUDES DEL ARTE: EL BESO, DE ROBERT DOISNEAU

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Una de las fotos más famosas de la historia es un fraude… O un poco, al menos. Esa foto tan fresca y natural resultó ser un posado.

En 1950 Robert Doisneau recibió un encargo de la revista Life, gracias al cual tomaría una de las imágenes más famosas de la historia de la fotografía, reflejado el amor de dos jóvenes tras la Segunda Guerra Mundial. Aquella foto fue bautizada como Le baiser de l’hôtel de ville (El beso). Una imagen esperanzadora en una época oscura para la humanidad.
En 1980 una pareja de jubilados creyeron reconocerse a sí mismos en la foto. Acusaron a Doisneau de aprovecharse de su imagen y demandaron al fotógrafo por haber violado su privacidad en un espacio público.

Doisneau no pudo soportar la presión y finalmente reconoció que los protagonistas de la foto no eran los denunciantes, sino que eran dos modelos contratados para posar porque – según él – no fue capaz de fotografiar a parejas reales besándose en las calle.

QUERIDAS hijas dos PUNTOS

queridas hijas: Siempre hay que intentar llegar hasta el fondo de todo lo que pase a vuestro alrededor.

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¡Mi niño habla solo!

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Un menor que habla solo, o que habla con su muñeco favorito, es un ser muy afortunado… ¡Mucho más que nosotros! Y lo es porque así no necesita a nadie que le diga – o le demuestre – que no le interesa lo que dice. Un menor que habla solo, o con su muñeco, está hablando consigo mismo, está hablándose a sí mismo, contándose sus inquietudes, y arreglándolas, que es algo que nosotros dejamos de hacer cuando abandonamos el colegio, o el instituto…

Pero esa pérdida aún podemos recuperarla si somos capaces de pararnos y escuchar más a los menores cuando hablan consigo mismos, o cuando hablan con su muñeco favorito, ese que siempre está ahí para escucharle. Si lo hiciéramos – si les escucháramos más – seríamos nosotros los que aprenderíamos a desaprender todo eso que nos ha ido enseñando el hacernos mayores… Y no ellos.

Por cierto, ¿sabes que nosotros seguimos siendo su muñeco favorito aunque no tengamos mucho tiempo para ellos? Un secreto: a sus muñecos, en privado, suelen llamarlos por nuestros nombres.