La mirada de Cruz, casi diez años después

Cruz era una niña tan pequeña, tan pequeña, pero que tan pequeña, que aún no estaba preparada para tener miedo… ¡Por eso estaba tan asustada!

Todos hablaban de la nueva hermanita, pero ella no entendía bien. Había visto a mamá irse con mucho dolor, con su gran “panceta” y no sabía qué se encontraría cuando volviera a verla. Cuando llegó a ese extraño hospital pudo al fin volver a verse con su mamá, la princesa de sus cuentos, la protagonista de la película que era su vida, y a quien había echado mucho de menos a pesar de que solo había trascurrido un día sin su olor, sin sus besos, sin sus abrazos, y, sobre todo, sin su complicidad… Y eso para una niña como ella, era demasiado tiempo.

Recorriendo el largo pasillo de la planta esperaba ansiosa volver a verla… Yo lo notaba por el sudor de su mano y por el tintineo de sus dedos bajo la palma de la mía. También estaba ansiosa por ver a esa hermanita de la que tanto le habían estado hablando – fuera lo que fuera eso. Al llegar a la habitación, toda la emoción – y también la alegría – se desdibujó de su carita… Yo lo vi, y me sentí como ella… Me sentí ella. Su mamá tenía entre sus brazos otra luz que no era ella, una luz diferente y desconocida, a la que dedicaba esa mirada que a ella siempre había pertenecido… Y por primera vez en su corta vida se sintió fuera de lugar… Por un momento llegó a creer que dejaba de tener importancia.

Cruz sintió miedo, y fue capaz de sentir todo su peso… que era mucho. Y dolía, y, sobre todo, asustaba. Por eso quiso llorar, y por eso quiso irse de allí, y volver a su castillo, ese en el que la suma “ella más su mamá” era siempre uno, y no dos como ahora parecía…

Casi diez años después Cruz tiene muchas sumas más en su vida, y todas maravillosas, y aquella suma que tanto temió “ella más su mamá eran uno, y no dos” ahora no le daba tanto miedo… Al revés, incluso le gustaba hacerla de vez en cuando…

Nota: Escribirle es tan fácil.. . Es una tia estupenda, callada, tímida, y siempre da un paso atrás para no destacar, pero no lo consigue: destaca sin querer. Así es Cruz. No cambies.

5 comentarios

  1. siempre digo que esa niña tiene algo especial en la mirada. Su timidez habla mucho más de lo que ella cree. Es un ángel y me alegro que sea la amiga de mi hijo

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  2. conocí a Cruz en el colegio y tuve la suerte de darle clase y de ser su maestra. Era una niña todo corazón, toda bondad, toda naturalidad, toda timidez, toda caótica, toda despistada, toda enérgica, toda sonriente, toda miedosa, toda buena amiga, y toda buena persona. Supongo que no habrá cambiado mucho. Hace poco la vi en la calle y pude reconocerla porque tenía la misma cara de timidez. No me saludó por eso mismo. Lo sé. La conozco. Estará muy orgullosa de lo que le has escrito

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