MARCOS-MAN (un superhéroe aún más especial)

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Érase una vez un nuevo superhéroe llamado MARCOS-MAN.
Marcos soñó siempre con ser alguien especial. Lo que no sabía el pobre Marcos era que él siempre lo fue…. Desde que nació. Si ya todos somos especiales al nacer, ni te
cuento lo que sucede cuando, un día, te conviertes en el protagonista de esa maravillosa historia que otros muchos leen, y hacen suya también. Por eso nuestro
querido Marcos, con tan solo ocho años, tuvo la suerte que muchos otros con más de treinta, cuarenta, o cincuenta, no habían podido tener aún. Y es que nuestro amigo Marcos había sido capaz del mayor milagro que se puede tener en este mundo en
el que vivimos: el milagro del “desaprendizaje”.
Mientras los demás seguían aprendiendo cosas erróneas de la vida, esas cosas que solo quieren que sepamos, y que, al aprenderlas y asimilarlas, nos convierten en gente normal, en gente del montón, nuestro amigo Marcos había sido capaz de desaprenderlas, alejándose de ese cuento inventado, para poder ver lo que realmente importaba en la vida, que no era otra cosa que saber que uno es especial independientemente de donde, cómo y con quién esté.

Y no solo él era especial, sino también su mamá, su hermano, y hasta su mejor amigo, ese que ya le había demostrado que la familia no es solo esa con la que te toca vivir.
Marcos, en muy poco tiempo, consiguió desaprender todo ese aprendizaje de los demás. Y, con ello, aprendió a soñar de verdad, a hacer realidad sus sueños ya, y no esperar al día de mañana. Nuestro Marcos fue capaz de dejar de soñar con convertirse en alguien especial el día de mañana, cuando se hiciera mayor, como esos superhéroes de los comics y de las películas… ¡Él lo era ya!

Nuestro héroe Marcos, a la vez que desaprendía, empezaba a entender que,
efectivamente, el día de mañana sería alguien especial: ¡precisamente
ese mismo ser especial que ya era hoy!

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¡Nadie puede ser tan especial como tú, Marcos! Bueno sí. De hecho también puede serlo tu hermano. De hecho lo es, pero él es especial en esa otra novela en
la que tú también eres coprotagonista: la de su vida. No olvides nunca
que Alex también es protagonista de otra maravillosa historia.
Querido Marcos, agárrate fuerte a tu globo de helio, lleva a pasear a
tu amigo Alejandro, cierra allí arriba los ojos, y sigue luchando… Ya
mismo estarás caminando sobre tu adorado arcoiris, porque tú no te vas
a conformar ya con solo caminar sobre este suelo que pisamos los
demás, ¿verdad?

Tú no. Ya no. Tú ya sabes que eres especial… ¡Lo has desaprendido!

El tercer superhéroe

Y colorín, colorado, este cuento recién ha empezado… Te esperamos en el patio del Duque.

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