DUALIDADES

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Ella, como mujer sensata que pensó siempre ser, nunca creyó en la existencia de seres mitológicos, o de cuentos ancestrales que tuvieran poderes especiales, o que pudieran vivir vidas maravillosas… Ella, por ejemplo, nunca creyó en la existencia de las sirenas.

No dejaba de ser curioso que, para algunos otros, ella misma fuera la prueba fehaciente de la indiscutible existencia de tales seres maravillosos.

Érase una vez “¿por qué nadie habla de las madres de los superhéroes?

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una vez una injusticia invisible que había que derrotar. Era una injusticia de la que nunca nadie hablaba, de la que nadie escribía, y una injusticia tan injusta que era justo que tuviera su propia historia… Érase una vez “¿por qué nadie habla de las madres de los superhéroes?

¿A quién no le gustan los superhéores? Todo superhéroe es digno de su historia, y todos queremos leerla para sentirnos mejor, para soñar con los imposibles más posibles, o para comprender que, aun siendo tan humanos como somos, todos tenemos algo de superhéroe dentro de nosotros, algo que suele estar muy unido a, quizás, lo más importante que poseemos: nuestros sueños. ¡Vivan los superhéores!

Pero todo superheroe lo es, no solo por algo especial que le sucediera, sino por alguien especial que le hizo ser así. Y ahí es donde entra nuestro personaje: la mamá de todo superhéroe, que es la que, desde que era niño, sufre en silencio todas esas victorias, la que sacrifica en la sombra, y la que cose – y recose – las capas, o los trajes, para que pueda seguir tejiendo los sueños de todos los que seguimos, admiramos, y necesitamos a ese superhéroe.

Y su superpoder es el más fuerte de todos, incluso superior al de sus hijos, aunque no lo parezca. Su superpoder es uno que a todos nos enseñan, uno que a todos nos contagian: el del amor incondicional, el del apoyo constante, y el de cuidar del que cuida de todos. Y lo hace siempre en silencio, oculta siempre, para no estorbar, para que nada impida a su hijo ser lo que los demás necesitamos que sea, sufriendo todo el dolor del que no nos escriben, pero que todo superhéroe sufre también. Y ella lo hace tan en la sombra que, la mayoría de las veces, ni siquiera sabemos su nombre, ni su existencia, ni el grado de su dolor, ni la de noches sin dormir, ni las cosas que perdona, ni las que hace sin entender, ni las que acata sin más, aunque todos – en el fondo – sepamos que en algún lado de la historia tiene que estar oculta, porque todos sabemos no hay vida sin ella: no hay vida sin la mano de mamá.

Seguramente nunca hayas oído hablar de Hippolyta, de Maria Stark, de Ramonda, de Atlanna, de Frigga, de Rebecca Banner, de Martha Kent, de Virgi Rey, de Martha Wayne, de May Parker, y de tantas otras,pero todas ellas fueron las que hicieron posible que conociéramos a unos superhéroes que tanto hicieron por nosotros, y que tanto cambiaron nuestras vidas… ¡Infórmate!

Y es por eso por lo que, colorín colorado, esta injusticia ha acabado. Gracias, mamás de todos los superhéroes.

SI LOS BEATLES FUERAN CATALUÑA, LOS ROLLING SERÍAN ESPAÑA. O AL REVÉS.

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Hace años se podía escuchar cualquier tipo de música en aquel lugar enamorado de la música. Aunque había diversidad era cierto que ya había unos a los que solo gustaban Los Beatles… Eran sus más fieles defensores, y querían que todos dijeran al unísono: “Los Beatles son los mejores. Nada más puede escucharse! Y menos los malditos Rolling”. En ese tiempo había otros a los solo gustaban los Rolling, y odiaban a los Beatles, que – según ellos – eran sus archienemigos. En ese tiempo había otros muchos – eran la gran mayoría – que les gustaba un poco de cada uno de ellos, o nada de los dos, y podían escuchar a ambos, o a otros grupos que les gustaran más. Y aunque a veces había que soportar la tiranía, y la pesadez del forofo, vivían felices sin que nadie les dijera lo que tenían que escuchar… Cada uno decidía, y a veces discutían en los bares, o en las plaza… ¡Y molaba!

Ahora no. Hace tiempo que el DJ de las radios de allí ha decidido que, JUSTO AHORA, tienes que posicionarte. Según él – o su jefe oculto – lo más importante ahora mismo en la vida de aquel lugar es que decidas qué música quieres que oigan los demás… Es decir, la tuya.

Ahora no vale que te gusten más o menos los Beatles, o que te gusten o no los Rolling… Ahora, o eres de los Beatles, o eres de los Rolling… ¡No hay más canciones en las dos radios!

Y ahora tienes que elegir… Si te gusta la música – que te tiene que gustar sí, o sí, porque de ello depende todo – tienes que decidirte por uno de los dos. No hay opción: “Tienes que elegir la opción que te diga cada uno de los dos DJs, o serás un traidor, no a Los Beatles o a Los Rolling, sino a la música”.

Es verdad que la culpa ha sido de los DJs, pero son “los escuchantes” los que pueden apagar la radio otra vez… O mejor aún, cambiar de emisora, o de DJ, y que unos defiendan a Los Rolling, otros a Los Beatles, y otros a los dos, o a ninguno… Y que cada cual siga con la música que elija.

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Y el que no deje que cada cual elija que nos haga un favor y se vaya con su música a otra parte.

¿POR QUÉ TIENEN RAYAS LAS CEBRAS?

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Se ha estudiado tanto el caso que se han llegado a cuatro conclusiones posibles: las rayas servían para defenderse de las moscas chupadoras de sangre, para crear una ilusión óptica y camuflarse con el ambiente, para confundir a sus depredadores, y para reconocerse entre sí.

Pero ahora ha aparecido una quinta conclusión: la temperatura es un factor importante para predecir cuán rayadas serán las cebras. Un nuevo estudio de la Universidad de California, en Estados Unidos, ofrece otra explicación sobre la función de este singular arreglo bicolor: las rayas le permiten a las cebras mantenerse frescas en los hábitats calurosos. Cuanto más caliente el hábitat, más rayas tienen las cebras.

Larison y sus colegas investigaron 16 poblaciones de cebras en África. El equipo midió 29 factores ambientales como la humedad del suelo, la cantidad de precipitaciones y la distribución de leones, entre otros, e introdujo estos datos en un modelo computarizado para analizar cómo incidían en los patrones del pelaje de las cebras.