EL AMOR DE INSTITUTO

pintura | caminos dispersos | Página 11 | Boticcelli, Obras de arte  famosas, Arte occidental

Nada hay como el amor de juventud, ese amor de instituto, ese amor que puede con toto, y con todos, y ese amor que se vive a diario unos minutos mas de las veinticuatro horas disponibles. Recuerdo que, en esos días, quería ir a clase solo por verte. Tú hiciste que al cerrarse la puerta aquellas aburridas aulas parecieran aviones a punto de despegar… un día a París, otro a Roma, otro a Amsterdam, y, la mayoría, a Venecia. Tú hiciste que las explicaciones de aquellos aburridos maestros parecieran conciertos al aire libre en una noche de verano. Tú hiciste que los recreos parecieran excursiones a la playa, y que el patio donde dábamos las clases de Educación Física se convirtiera en un parque de atracciones… Y así, un día tras otro.

Lo mejor de aquellos días eras tú, aunque siempre estuvieras con aquel otro chico del que nunca te separabas, aunque no me hicieras todo el caso que necesitaba. A mí me gustaba salir de casa y saber que iba encontrarte todos los días. Todos los días sabía que tendrías un ratito para mí. Esa era la suerte de estar juntos en clase, y de ser buenos amigos.

Un día el instituto terminó, como todo termina. Esos días fueron extraños. No podría decir que fueran malos, porque no lo fueron… ¡Al contrario! Pero sí puedo asegurar que no fueron los mejores de mi vida. Conocí a otra gente, incluso llegué a sentirme bien con ella, y con alguna de manera muy especial. Mi vida continuó, creyendo que te había olvidado, pero no fue así.

Sin saberlo, de forma inconsciente, seguía saliendo a la calle intentando encontrarte – ¡A TI! – en todas las cosas, y en todas las personas, como hacía en aquellos días de instituto. Pero ya no te encontraba en ningún lugar, ni en ninguna persona, y eso me hizo no ser completamente feliz. Fue una época maravillosa, en la que no tenía motivos para estar triste – o eso pensaba todo el mundo – pero sí que había uno: No te veía, no te miraba, y eso me aburría. Sí, lo reconozco: yo me aburría sin ti. Eso era lo que me pasaba, y lo que, a veces, me sigue pasando todavía.

3 comentarios

  1. Recuerdo que, en esos días, quería ir a clase solo por verte.

    Por ahí hemos pasado la mayoría.
    Los cuales para algunos han resultado ser su amor platónico o su primer amor.
    Cuanto amor sin ser correspondido.
    Por ahí pasé yo y hoy sonrio acordandome de mis días de asistir al instituto para intentar cruzarme con el chico que me gustaba, que aunque él no supiese que yo existía a mí me alegraba el dia verlo.
    Hoy escucho a mi hija y me parto cuando dice con ilusión mañana voy al instituto y cuando con un suspiro dice joooo mañana no tengo clases.
    Que bonito es estos amores de juventud.

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  2. los amores de ese tiempo eran los más bonitos porque no tenían sentido alguno. Alguien te gustaba y punto dándote igual lo demás. TE gustaba e ibas a por él aun sabiendo que no sería eterno. A lo mejor era precisamente eso lo que lo hacía más bonito

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