NUEVO CAPÍTULO DE SUPERACETA (JUNIO 2021) “El robo de la fiesta fin de curso”

Dedicado a esos colegios que me han dejado entrar en sus aulas y a los que ya he atrapado yo en mi jaula.

Puedes descargarlo en pdf o leer en el blog. Deja tu comentario.

¡Por fin había llegado el día más señalado para los niños y niñas! En el cole no había un día más deseado después del día del cumpleaños y de la noche de Reyes. Esa mañana las casas de Motrilian City y de la Nueva Sevilla parecían más contentas que nunca… Parecía incluso que las ventanas se hubieran convertido en ojos y las puertas en bocas sonrientes… ¡Todo era felicidad!

La pandemia por fin parecía más o menos controlada y, además, era el último día de colegio. Por si eso pareciera poco, llegaba el ansiado verano. ¿A qué niño o niña no le iba a gustar un día así? Todos se dirigían a sus colegios sonrientes, con sus mochilas medio vacías, casi sin peso ya y con la satisfacción de un merecido descanso: unos se irían de campamento, otros se quedarían en casa leyendo o jugando a sus consolas, la gran mayoría iría a la playa, y otros se irían con sus abuelos, a quienes echaban mucho de menos por culpa de ese maldito virus que tanto tiempo les había tenido separados.

En las caras de los pequeños se dibujaba la felicidad y la satisfacción de un curso que había sido difícil, pero que habían conseguido sacar adelante entre todos. Pero ese era un día para olvidar todas las penas: ¡Era el día señalado en su calendario! Era un día de fiesta… ¡El día de su fiesta de fin de curso!

Al llegar al colegio ya algo les extrañó. ¿Dónde estaba esa música festiva que siempre les esperaba? ¡Qué raro era que no sonara por megafonía! Al  entrar en clase sintieron un nuevo y extraño escalofrío ya que la clase parecía diferente: las mesas estaban situadas de otra manera y la letra de la pizarra no era la de su seño. Además, ¿por qué ponía “bienvenidos a un nuevo curso” si era el último día de clase? Su sorpresa – y susto – fue mayúsculo cuando vieron entrar a un nuevo maestro: era muy serio y muy viejo, cargado de libros y carpetas, y con cara de pocos amigos.

—Buenos días, señores. Soy vuestro nuevo profesor para este nuevo curso. Me llamo Don Ramón, y así quiero que me llaméis. Nada de maestro, ni mucho menos por mi nombre… ¡Las clases este año serán muy serias!

—¿Nuevo maestro? Pero, si hoy es el último día de clases —dijo Helena, un tanto enfadada.

—¿El último día? Ja ja —rió el maestro con una sonrisa macabra que los asustó —. Hoy es el primer día de clase, y para empezar bien haremos un examen sorpresa. Saquen todos sus lápices.

—Pero si hemos venido preparados para la fiesta del agua —dijo Hugo, sacando su pistola de la mochila.

—¡Guarde usted ahora mismo esa pistola! —gritó el profesor —. Además, tiene usted su primer punto negativo. Su nombre, por favor…

—Pero, profe…

—¿Profe? Le he dicho que me llamo Don Ramón. Se acaba de ganar usted un segundo negativo. Le digo que me diga su nombre…

—Queremos que venga nuestra seño. ¿Dónde está?

—Está en el curso pasado —dijo sonriendo otra vez maliciosamente —. Este es un curso nuevo y aquí las cosas van a cambiar. Saquen ustedes sus lápices, he dicho.

“¿Qué estaba pasando allí? ¿Quién había robado el último día del cole? Seguramente se trataba de un villano”, pensaron los niños y niñas, mirándose los unos a los otros y viéndose obligados a hacer ese maldito examen sorpresa.

Cuando Superaceta y Superinito llegaron al cole sus letras y números ya les advirtieron de lo que estaba pasando. Las letras que vivían en el brazo de Superaceta comenzaron con su baile habitual, viajando por toda su piel a una velocidad increíble hasta que unas de esas letras se detuvieron, se hicieron mayúsculas, y se juntaron formando una palabra mientras las demás seguían girando sin sentido.

“CATEADOCABREADOX”— leyó Superinfinito el brazo de Superaceta —. Interesante nombre.

—¿Un cateado? Eso hará que sea más fácil derrotarle —contestó Superaceta sonriendo.

El villano en cuestión era un adulto que había repetido tantas veces que apenas si recordaba haber pasado de quinto de la antigua EGB, y había pasado unos finales de curso tan malos que odiaba la alegría de los niños cuando llegaba el último día de clase. Por eso había decidido ingeniárselas para robar ese día al calendario, haciendo que vivieran un día tan alegre  y esperado de la trágica manera en la que él los sufrió.

¿Y cómo lo hizo?, os preguntaréis. Pues muy fácil: Como el resto de los villanox  contó con la ayuda indirecta del malvado Faltortográficus, que le dio la clave para poseer a todos los maestros, hacerlos parecer más duros y antipáticos y, sobre todo, no tener simpatía alguna por sus alumnos. ¿Y cómo harían nuestros amigos para derrotarle y que devolviera el último día de cole a los niños? ¡Para eso estaban las letras de Superaceta y los números de Superinfinito! ¡Esas nunca fallaban!

Las letras trazaron un plan y nuestros amigos lo leyeron: tan solo había que cambiar las notas de todos los niños del colegio, hacerle ver que todos tenían malas notas, y así tendría ganas de que fuera el último día del cole para que se sintieran tan mal como él se había sentido.

Así, a la hora siguiente al examen, aprovechando que los niños habían salido al patio, nuestro amigo Superaceta, sin el disfraz de superhéroe, entregó las notas al temible maestro para que las firmara, pero este se negó en rotundo.

—No puedo firmar las notas de fin de curso porque hoy no es el último día de colegio, sino el primero —dijo muy serio y solemne.

—Pues me alegro mucho —dijo Superaceta, intentando engañarle —. La verdad es que los niños se llevarán una alegría de que este año no haya notas finales ni final de curso.

—¿Por qué? —preguntó el villano extrañado —. A los niños les encanta.

—No se lo diga a nadie, profesor —dijo Superaceta bajando la voz, como si estuviera hablando en secreto —. El curso ha sido un desastre. Todos los niños y niñas han suspendido y, si hoy fuera el último día de colegio, tendrían que repetir curso. No habiendo fin de curso no tendrán que repetir… Por eso me alegro tanto.

—¿Cómo que no? —dijo Cateadocabreadox sonriendo, cogiendo las notas y comprobando que, efectivamente, todos tenían que repetir de curso. Todos habían suspendido, y además con notas muy parecidas a las que él siempre tuvo… Eso le alegró por primera vez el rostro. ¡Allí no había más que ceros y unos!

—¿Sabes? Lo he pensado mejor —dijo el villano —. ¡Hoy será el último día de cole!

—¿Hoy? —preguntó Superaceta, sabedor de que su truco funcionaba —. Pero si usted mismo ha dicho que hoy es el primer día de clase… ¿no?

—En realidad no. En realidad hoy podría ser el último día de cole, y me apetece que así sea, la verdad. Quiero ver la cara triste de todos esos enanos cuando vean sus notas… ¡Y las de sus padres! ¡Va a ser un desastre muy divertido!

—¿Y cómo podría ser hoy el último día de cole? ¿Acaso es usted mago?

—Algo así. Tú déjamelo a mí que yo me encargo. No pienso perderme esto —dijo el villano profesor, sonriendo otra vez mientras veía las terribles notas de todos y cada uno de aquellos niños y niñas y las metía en sus sobres con su nombre.

El villano profesor mandó a Pablo al patio para avisar a los niños para que volvieran a clase. Los niños y niñas estaban muy tristes. Habló con ellos y les pidió que entraran. Al hacerlo vieron que el profesor ya no estaba y que su seño había vuelto de nuevo. ¡Todos se pusieron muy contentos! ¿Dónde estaba ese tipo tan raro?

—Hola chicos —dijo su seño, sonriente —. Bienvenidos a la fiesta de fin de curso.

—¡Bieeeeeen! —gritaron todos, emocionados al ver de nuevo a su seño en clase y comprobar que, realmente, era el último día de colegio.

 —Vamos a disfrutar de este día y al final os daremos las notas ¿vale?

—Siiiiiiii —gritaron todos muy contentos, disfrutando de una mañana maravillosa, tal y como habían planeado: hubo peleas de globos de agua, concursos de carreras, fiesta de la espuma, partidos de fútbol, todo tipo de ginkanas, refrescos y aperitivos riquísimos, música muy divertida y variada, y mucho calor, como correspondía a esa maravillosa época del año.

El resto de la mañana lo pasaron todos felices en el colegio: los niños disfrutando del mejor día del año, los maestros despidiéndose de sus alumnos y el malvado Cateadocabreadox deseando ver la cara de esos niños cuando llegaran a sus casas… ¡Todos estaban felices ese día! Al menos, hasta ese momento.

Fue a última hora, justo al despedirse de su seño, cuando los niños recibieron sus notas metidas en aquellos sobres que el propio villano se había encargado de meter con mucha alegría…

“¡Todos insuficientes y muy deficientes!”, pensó el villano, pero los niños y niñas no lo sabrían hasta que sus padres o madres pudieran abrir sus sobres.

Qué nervios llevaban todos los niños, y qué contentos estaban por haber podido disfrutar de ese maravilloso día que parecía haberse echado a perder al principio. Al final había merecido la pena y podían decir que fue la mejor fiesta de fin de curso de la historia.

Cuando los niños salieron del colegio sus padres y madres les esperaban ansiosos por ver sus notas. El villano, escondido, observaba todo a la espera del mejor momento de su vida, que llegaría cuando todos esos niños fueran castigados por sus padres con un verano estudiando, como tantas veces le había pasado a él… ¡Su venganza estaba servida!

Escondido tras aquella cortina junto a la ventana observaba expectante el momento de su victoria más rotunda.

“¿Qué demonios está pasando?”, pensó extrañado al ver cómo los padres abrían los sobres, miraban las notas, y abrazaban y besaban a sus hijos muy contentos.

—¿Qué está pasando? ¡No pueden estar felices! ¡Han suspendido todos!

—En realidad no ha suspendido ninguno —dijo Superaceta.

—¿Has sido tú, ¿verdad? —preguntó a Superaceta, ya enmascarado, que entraba junto al capitán Pacomares y sus hombres —. ¡Me has engañado!

—No ha sido muy difícil… Nunca fuiste un buen estudiante y eso ayuda.

—Pero… ¿Cómo lo has hecho? Yo mismo metí las notas dentro de esos sobres, y en todas había ceros y unos… ¡Yo los vi con mis propios ojos!

—En realidad he sido yo —dijo Superinfinito, cogiendo una de esas notas mostrándole cómo hacía que los números se cambiaran y aparecieran y desaparecieran a su antojo.

—Superinfinito ha usado sus números mágicos para engañarte, y los números han salido y han dejado a los de verdad cuando cada niño tenía sus notas.

—¿Por qué lo habéis hecho? ¡No lo entiendo! —gritó mientras los números volvían volando hasta Superinfinito, pegándose a su piel.

—Porque estos niños y niñas han trabajado mucho en este año tan complicado y se merecían tener su día de fin de curso. Tú no eres nadie para arrebatarles algo tan merecido y bonito…Nadie puede robar la fiesta de fin de curso de un colegio.

—Juro que me vengaré de vosotros —dijo muy enfadado, mientras el capitán lo esposaba.

—Pues ponte a la cola —dijo Superaceta.

—Sí, pero ya después del verano. Ahora toca divertirse —dijo Superinfinito mientras miraba a esos niños y niñas disfrutando de su últimos momentos junto a su cole…

¡Hasta el año que viene! ¡Feliz verano, chicos y chicas!

Dedicado a todos los colegios de Motrilian City y de la Nueva Sevilla. Especialmente al Duque de Rivas, Antón Sevillano, San Agustín, Francisco Mejías, Río Ebro, los dos maravillosos centros del Ave María y el colegio donde pasé ocho de los mejores años de mi vida: El San Antonio.

Y a esos otros coles de Madrid, Móstoles, Getafe, Navalcarnero,Castell, Granada y Calahonda.

34 comentarios

  1. lo he leido yo antes que mi hija. Lleva desde el sabado esperandolo. Muchas gracias josamotril por el detalle. A mi me ha encantado es muy divertido y a ella le va a encantar. gracias

    Me gusta

  2. estoy en segundo de la eso y me ha gustado mucho superaceta sobre todo el capitulo del video juego y el del pais de las letras. Mola mucho un superheroe con las letras en su cuerpo

    Me gusta

    • Josa estuvo en nuestro cole dando una charla. Primero hizo una online y luego otra presencial donde enamoró a niños y a no tan niños. No nos cobró nada a pesar de que insistimos y encima nos trajo regalos y organizó un concurso que hizo que participaran casi 400 alumnos. Josa demostró un cariño por los niños que le hará llegar muy lejos. Yo también sé que esto no lo hace por dinero sino porque los niños lean y se diviertan.

      Me gusta

  3. mi Lauri va alucinar cuando llegue a casa. Está esperándolo como loca. Tiene 9 años y es de Motriliancity y tiene dibujos para ti ¿como te los podemos hacer llegar?

    Me gusta

  4. hola soy Lucía y tengo 12 años y me encanta superaceta porque es de motril como yo y me gusta mucho lo que hace con sus poderes super de las letras y es muy original y divertido. gracias por el cuento josa

    Me gusta

  5. hay algo en este Superaceta que gusta mucho a los niños y es que creo que has sabido darle un toque humano al superheroe y hacer de el alguien creible a pesar de tener un superpoder. Yo creo que es que ellos ven que es un superpoder creible y que cualquiera podría tener. Pero lo mejor de todo es que estás haciendo que muchos niños que no leen porque creen que es aburrido lo vean de otra manera. Yo he visto a niños que no leen nunca coger el libro y llevarlo a casa.
    Gracias de parte de un docente.

    Me gusta

  6. hemos leido mi hijo y yo el capitulo y dice que en la segunda parte tienes que poner un capitulo de youtubers y si puede ser de Rubius que es su favorito mejor. Nos encanta super aceta

    Me gusta

  7. hace tiempo en el colegio de Los Agustinos mi sobrino leyó tu libro de Superaceta y ha insistido tanto en mi hijo que nunca lee que finalmente se lo regalamos y se lo ha leido entero y le ha encantado. Dice que es un superheroes muy divertido y que le gusta porque es como él y no uno de esos rebuscados y dice que tu libro es muy facil de leer y muy divertido. Supongo que muchos dirán que tiene mas merito cuando los que te leen son los buenos lectores pero yo creo que tiene mucho merito hacer que te lean aquellos que nunca quieren leer asi que gracias josa y sus cuentos. Este verano se lo dedicas si estás por Calahonda que somos de allli

    Me gusta

  8. hoy e terminado las clases y mi madre me dijo que me regalas esto tan chulo gracias josa es muy bonito y me gusta mucho el villano como todos y me gustaria leer el libro otra vez este verano en la playa pero me lo tienes que dedicar que quiero guardarlo para siempre soy juan carlos tengo 10 años

    Me gusta

  9. tengo 9 años y me gusta mucho superaceta y superinfinito y en la segunda parte me gustaria un capitulo del capitan pacomares porque me cae mui bien y quiero saber como es y si esta casado y tiene hijos o algo ¿puedes hacerlo y asi lo conosco mejor. soi rafa

    Me gusta

  10. ayer me pidio mi hija que le comprara el libro de un superheroe de motril que está de moda pero no sabía de qué me hablaba. Buscando he visto esto y he comprado tu libro. A ver si le gusta tanto como cree y te informaré. dE todos modos creo que tenían que hacer más publicidad de algo así para los niños de motril no crees

    Me gusta

DEJA TU COMENTARIO (bueno o malo)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .