CAZA AL ASESINO DEL MUSEO

El Museo, uno de los bares de Sevilla la Nueva está cerrado. Cuando Rafa, el camarero, llegó para su turno de la tarde se extrañó de ver el bar vacío. No había nadie en la barra ni en la cocina ni en los baños ni en el patio. Fue al entrar en el nuevo salón cuando encontró el cadáver de Antonio tumbado sobre la alfombra recién comprada. Todo hizo sospechar que la muerte le había sorprendido mientras estaba preparando las mesas para la cena. Sin embargo, el informe del forense fue explícito: el dueño del bar había fallecido a consecuencia de una fuerte dosis de veneno: había sido asesinado.

El jefe de policía local interrogó a los tres sospechosos: la mujer del asesinado y los dos camareros.

-Cuando llegué al bar, avisada por los camareros, no quise ver el cadáver – dijo Estefanía, su mujer, al ser interrogada -. Cuando supe que estaba muerto no me atreví a acercarme y me quedé aquí, en la barra… ¡No he podido acercarme a verlo!

-¿Sabe de alguien que quisiera asesinarle? -preguntó el capitán.

-Mi marido era un hombre muy bueno y no conozco a nadie que quisiera acabar con él. Si acaso, Antonio, el camarero, que siempre está en mi contra. A Rafa, el otro camarero, también lo despidió hace poco, pero no quiero entrar en ese tema… También pudo haber sido él.
 

       Antonio, el camarero, declaró:
 -Yo llegué y me extrañé de ver el bar vacío. Al llegar al nuevo salón me lo encontré allí, tirado… ¡Fue horrible! Estoy seguro de que esto ha sido obra de su mujer, que la tenía tomada conmigo y creo que le mató para echarme la culpa y hacer que desaparezca de aquí. Estefanía no quiere verme aquí. También pudo ser Rafa, el otro camarero, porque estaban peleados desde hacía tiempo y le había despedido.

RAfa, el otro camarero, declaró:
 -Creo que no le descubro nada nuevo si le digo que Antonio y yo habíamos discutido por culpa de mi despido. Yo vine un poco después que Antonio, el otro camarero, para suplicarle que me perdonara por lo que había pasado y para que me readmitiera en mi puesto de trabajo, pero llegué demasiado tarde.

Finalmente, el policía habló con los tres una nueva vez:
-Yo creo que fue Antonio – dijo Rafa -. Siempre estaba peleando con él y con Estefanía. Además, ese día fue el primero en llegar.

-Yo creo que fue Estefanía – dijo Antonio -. Y lo hizo para inculparme a mí. Esa mujer me odia.

– Yo creo que fue Antonio quien mató a mi pobre marido y lo dejó sobre la preciosa alfombra del salón. Nunca olvidaré la cara de miedo que tenía incluso muerto, allí tirado sobre la alfombra nueva – concluyó la esposa del difunto.


         ¿Sabes ya quién es el asesino del Museo?

Publicado por

josamotril

no soy escritor, Sere. Tan solo me gusta escribir.

2 comentarios en “CAZA AL ASESINO DEL MUSEO”

  1. La esposa fue la asesina, para no querer verlo sabía la cara de susto que tenía y lo bonita que era la alfombra sobre la que estaba tirado.

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