Jean Jacques Barthelemy: VIAJE DEL JOVEN ANACHARSIS A GRECIA HACIA EL SIGLO IV ANTES DE LA ERA VULGAR

En 1788, víspera del estallido de la Revolución francesa, el clérico Jean Jacques Barthelemy publicó en París una obra titulada VIAJE DEL JOVEN ANACHARSIS A GRECIA HACIA EL SIGLO IV ANTES DE LA ERA VULGAR. Está considerada como la primera novela histórica, y fue un auténtico bestseller durante la Revolución.

Trata de un escita, llamado Anacharsis, que va a Grecia unos años antes del nacimiento de Alejandro Magno yque desde Atenas, donde vive, hace varios viajes a los países vecinos, observando por todas partes los usos y costumbres de los pueblos, asistiendo a sus fiestas, estudiando la naturaleza de sus gobiernos; dedicando su tiempo libre unas veces a estudiar los progresos del espíritu humano; otras, a conversar con los grandes hombres que entonces destacaban.

De vuelta a Escitia pone en orden la narración de sus viajes explicando así el carácter de su obra: “he compuesto un viaje más bien que una historia, porque en un viaje todo está en acción y se permiten detalles prohibidos al historiador”

RAPE CON TOMATE Una receta fácil que me ha dado una buena amiga (Gracias Susa)

Me ha dicho: “es tan fácil que puedes hacerla hasta tú”

RAPE CON TOMATE (ingredientes para seis personas)

-seis rodajas de rape

-1 kilo de tomates maduros

-un tarro pequeño de mayonesa

-medio litro de aceite

-dos dientes de ajo

Harina de rebozar

Se salan las rodajas de rape, se enharinan, se fríen y se ponen en una fuente de horno. Se pelan los tomates y se trocean, añadiéndoles los dientes de ajo triturados. Con todo ello se hace una salsa espesa. Se untan generosamente las rodajas de rape con la mayonesa. Se cubren con la salsa de tomate y se meten en el horno de 5 a 7 minutos. Se puede tener hecho de antemano y pasarlo por el horno cuando se vaya a servir.

Más fácil imposible. Hasta Josa puede hacerlo.

PIETRO ARETINO (el poeta más rico de la historia)

El 12 de Octubre de 1556 moría en Venecia el poeta más rico de todos los tiempos. Pietro Aretino dejó una fortuna de más de un millón de florines de oro, lo que nadie lograría, ni antes ni después, con la sola fuerza de los versos y el ingenio de su pluma.

A pesar de morir de una enfermedad normal corrió la voz de que lo había hecho de risa,  cayéndose de espaldas mientras reía a carcajada suelta.

Nació en Arezzo, hijo de un zapatero que no pudo pagarle los estudios. Siendo joven se fue a Peruggia donde trabajó como encuadernador hasta que con 25 años se fue a Roma siendo ya poeta del cardenal Julio de Medicis, quien le procuró la protección del papa León X.

Se hizo famoso por sus aceradas sátiras, lo que también le valió para ganarse enemigos que llegaron a atentar contra su vida.

Con el pintor Julio Romano ideó la serie de Los Sonetos Lujuriosos, con un constante juego de rimas sobre el sexo masculino (cazzo) el femenino (potta) y el indistinto (cul), escritos al pie de muchos dibujos obscenos.

Vivió siempre en la opulencia y el fasto, entreverado con episodios de desenfrenado libertinaje, y en su palacio veneciano, abierto a todas las corrientes, vivían con él sus 6 concubinas llamadas “las Aretinas”, a las que se sumó, ya en su madurez, Pernía Riccia, de la que se enamoró perdidamente.

Cuando ésta murió estuvo llorándola durante todas las noches de un año, encerrado en su habitación, al punto de la locura.

En su epitafio puso: qui gliace l´Arentin poeta tosco, di tutti parlo mal fuorche di Cristo, scusandosi col dir: “non lo conosco”

YA LLEGA JULIO, EL CALOR… ¡DISFRUTEMOS EL VERANO!

dedicado a mi padrino

Este blog es para entretenerme y entretenerte a ti. Aquí te dejo mis cuentos, mis relatos, mis novelas, mis desvaríos mentales, mis capítulos de Superaceta, mis discos favoritos, mis cuadros, mis libros, y otras cosas que me llaman la atención. Si quieres leer solo relatos, cuentos y desvaríos, pincha en JOSALITERARIA, en enlaces y te llevará al blog donde solo dejo los textos escritos por mí.

De entre todas las canciones me quedo con esta que nunca me gustó pero cuya versión supera la original.

BAJAR A LA PLAYA (CADA UNO A SU MANERA) desvarío mental “mu” gordo

Tumbado bajo la sombrilla de rayas azules y blancas miraba al mar disfrutando de la paz que solo allí existía a esas horas en las que el sol no invitaba a salir de casa. Solo oía el mar y sus diminutas olas, y, si acaso, alguna que otra gaviota que revoloteaba por la orilla dormida. $$Casi estuve a punto de cerrar los ojos cuando un grito me hizo alejarme de esa paz que me envolvía.

A mi lado se colocaron una mamá y un papá, dejando caer sobre la arena todo el peso que cargaban, que no era poco. El sudor me hizo sentir pena por ellos pero estábamos en la playa y allí nadie obliga a nadie… Es la playa el lugar donde puedes estar rodeado de multitudes que apenas si ves, vecinos de sombrilla con los que no tienes porqué hablar, ni siquiera saludar, y no por ellos ser un maleducado, y el lugar donde la multitud se confunde como las mismas piedras de la misma. Eso somos allí… piedras. Cada una de un color y una forma diferente, unos junto a otros, a veces casi unos sobre otros, y todos necesitados de ese agua salada y cercana. Esos papás iban rodeados de niños, y llevaban una sombrilla, un bolso del que sobresalían raquetas, pelotas, flotadores… Llevaban también un cesto con comida y bebida, una pelota que el papá iba golpeando con sus pies vestidos por unas chanclas casi rotas, un equipo de buceo, una barca de plástico – inflada – unos remos de madera, y no sé cuántas cosas más. Mientras ellos tomaban un respiro – él con las manos en sus costados –  el más pequeño de sus hijos corrió hacia el agua.

–          ¡Niño, la digestión! – le gritó la madre, como hacen todas las madres…..

Ni siquiera metió sus pies – no se había quitado las chanclas –  cuando cogió una piedra y la lanzó al agua esperando ver los botes que iba dando.

¿Por qué los niños, a diferencia de todos los hombres, siempre que se acercan al mar  tiran piedras?

¡ Bendita niñez!

Fue muy curioso observar a ese pequeño demonio “lanza-piedras”, que no dejaba de buscarlas planas y redondas, colocándolas todas juntas para así poder tirar muchas sin perder tiempo, y me pregunté porqué  tiene el mar esa magia especial que no tiene ninguna otra cosa de este mundo.  Será esa magia especial la que a todos nos envuelve en el verano, y a todos nos devuelve la melancolía en el invierno?

TODO EL DESVARÍO MENTAL…………………EL PELAILLO 1

AMOR SIN REMORDIMIENTOS

Mirándola a escasos centímetros sintió un extraño frío que solo ella podría arrebatarle. No era frío… Era miedo. Y ella lo hizo desaparecer… con un abrazo. Conteniendo la respiración, esperó hasta penetrar en los labios de aquella ninfa con la que llevaba soñando toda una vida – sufriendo también – y cuando lo hizo pudo escuchar cómo sus almas exclamaron al unísono: ¡Por fin!

Después, volvieron a besarse, y lo hicieron por fin alejando los miedos primigenios, dejándose llevar por lo que tanto habían deseado a oscuras y en silencio… y siempre solos.  Él, casi todas las noches, en su cama. Ella, no tantas, en la suya. Al fin – como gritaron sus almas abrazadas – habían dado el paso y ya allí no había lugar para el reproche… Ya aparecería después cuando fueran otros los labios que les besaran, y otros los cuerpos que compartieran.

Olvidando las esposas que hasta ahora les habían mantenido alejados al uno del otro – en realidad, menos de lo que ellos mismos pensaban pues ya habían hecho el amor miles de veces en unos sueños que parecían tan reales como esa realidad que estaban viviendo – se desnudaron tímidos y asustados.

Después, sus cuerpos se fundieron como dos velas encendidas, con el mismo calor, y ambos se hicieron uno solo… todopoderoso e incapaz de ser derrotado. Y de pronto desapareció todo lo que no fueran ellos dos. Primero desapareció la cama, después las sábanas que les envolvían, después  el piso donde estaban, la ciudad, y sus gentes…  Las de él… las de ella.

Y bajo ese cuerpo que desprendía alcalinas descargas ella se sintió doncella, y su boca fue la triaca que le alejó de ese dolor que ya empezaba a remitir, sintiendo que solo la Gran Separadora podría arrebatárselo ya. Él bebió de sus rasgados ojos asustados mientras hacía el amor. Ella, vestida con los siete velos que envolvían su piel trigueña, acercó los labios a él  y le dijo, sin miedo alguno ya, que le amaría hasta el último de sus días.

Ella gemía gozosa, mirándole, alimentándose con una mirada que sabía que tenía que guardar pues posiblemente no se repetiría… Después, sin que él lo esperara, lloró tibiamente.

– ¿Por qué lloras? – preguntó él, deteniendo su ímpetu y acariciando su bello rostro, embriagado por el vino que escapaba de la garganta de los barriles que eran sus ojos – ¿te duele, amor mío?

– ¿Que si me duele…? – dijo ella, sintiéndose completamente mujer porque al fin su pensamiento escapaba de esas cadenas que ella misma se había impuesto en un día no muy lejano, y volvía a sentirse mujer y viva – la verdad es que me duele menos de lo que debiera …mucho menos.