EL RELOJ DE LOS BESOS PERDIDOS

imageUna, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce…

¿De qué te sirve tener un reloj que no hace otra cosa que contar los minutos y las horas que ya se han ido, y que nunca más regresarán…? ¿De qué te sirve tener un reloj que no hace otra cosa que marcar los besos que no te he dado aún?

Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce… ¡Maldito reloj de besos perdidos!

LA CHICA QUE NADA SABÍA


Nada era como el placer de saberte cerca de ella. Esa fue la gran suerte de mi vida, y ahora que el tiempo ha pasado, que ya somos un poco más viejos, y que ya no estamos en el patio de aquel viejo instituto, aún puedo decirlo.

Verla llegar era como ver un amanecer en la playa, pero lo mejor era esconderte de su campo de visión, ocultarte entre lo que a su alrededor pasaba, y observarla… Así, sin más. Mirarla de lejos, y a escondidas entre la multitud, tumbado en la arena, simulando estar leyendo o escuchando música, era como un orgasmo controlado a tu antojo… ¡Eso era! ¡Un orgasmo mental y físico! Y lo era en toda su esencia, en todo su poder, en toda su intensidad, y, lo mejor: en su control más absoluto…

Tocarla, en cambio, o simplemente acariciarla con uno de tus dedos, o con tu misma rodilla cuando nos sentábamos cerca, era como perderse por un bosque pantanoso y oscuro del que nadie sería capaz de volver jamás…

Por eso, mejor sólo mirarla. Aunque tocarla… ¡Tocarla era vivirla!

 

¡ME PLANTO!

1964918_10203805432399490_2071596076_nTanta poesía que queda por escribir y leer, tanta música que queda por componer y escuchar, tantos lugares que quedan por visitar e imaginar, tantos cuadros que quedan por pintar y por ver, tanta gente que queda por conocer y amar, tantos besos que quedan por dar y soñar, tantos platos que quedan por preparar y comer, tantos vinos por embotellar y beber…

Y yo, que, desde que te conocí, ya anduve con ganas ya de plantarme en todo, y quedarme con esa poesía que hay en tus ojos, esa música que escapa de tu pelo, ese lugar que hay entre tus senos, ese cuadro que hay en tu sonrisa, esa gente que vive dentro de ti, esos besos que escancian tus labios, esos manjares que regalas cuando duermes, y ese vino que descansa entre la barrica de tus dientes.

Lo dicho…

SOMOS ESPUMA, HERMANO

17555392_10213275394662628_558523674_nCuando hay alguien a quien quieres tanto a más de 500 kms de distancia, y sabes que está pasando por uno de los peores momentos de su vida, te sientes… ¿Cómo te sientes? Pues no lo sé, por eso estoy escribiendo esto… Para saber cómo me siento.

Ahora cierro los ojos, le veo a mi lado sonriendo, y me imagino echándole la mano por el hombro, y diciéndole que estoy a su lado, como siempre he estado, y siempre estaré.

¡Joder! si hasta empiezo a sentirme bien… ¡Querer a alguien así es el secreto de la vida! ¡Sentir por alguien algo tan intenso es el premio de la vida! Por eso nadie se muere nunca del todo. Tu madre tampoco… Tu madre menos.

THREE WISHES

imageDe niño había una frase que  me moría por escuchar alguna vez. Cerrando los ojos me imaginaba a ese genio de pies vaporizados, diciéndome aquello de: “pide tres deseos”. Un poco más mayor imaginaba a aquella chica de segundo D, diciéndome lo mismo, o aquella otra frase de “elige tres cosas que te llevarías a una isla desierta”

Ahora, ya de mayor, si fueras tú quien me la dijera me lo imagino tal que así:

tú: pide tres deseos
yo: ¿tres?
tú: sí, tres
yo: me gustaría ser, al menos, una de las tres cosas que eligieras llevarte a una isla desierta… Si no las tres.