LA BOYA

Todos los años nado hasta ella antes de marcharme. En realidad no sé por qué lo hago, pero así es. Hace pocos días fuimos nadando hasta ella… ¡Desde la orilla! Otra vez. Y fue igual de bonito que siempre, como cuando eráis pequeños y me decíais: “¿vamos hasta la boya?” e íbamos, muchos con manguitos, a pesar de las “regañeras” de los mayores.

A muchos esa boya les parecerá un simple adorno, o un límite marítimo, pero para nosotros la boya es otra cosa… ¿A que sí? “Ir a la boya” ha sido siempre nuestra manera de decir: “no hay quien pueda con nosotros… Ni siquiera el paso del tiempo”.

¿Verdad, Belén, Juanqui, Pablo, Aida, Carlos, Blanca, Jesús, Carmen, Paco, Paula, Cruz, Diego, Marina y África? Nadie podrá nunca con nosotros.

CUADROS: El adios, de Alfred Guillou

Alfred Guillou, pintor nacido en Francia, 1844-1926, discipulo de Bouguereau y de Cabanel, con quienes comparte la fidelidad a los cánones del academicismo.
Cuadro cargado de drama, dolor y tragedia, donde vemos el niño, ya inerte, y el triste beso de despedida del padre, todo ello acrecentado con el panorama desolador del oleaje y el naufragio.

EL VERANO DE CARMEN

cuadro de Fernando Sáez Pedrosa

Ese no era un verano más para Carmen… Para ella, a pesar de su corta edad, ese que aún no había terminado estaba a punto de convertirse en ¡el verano de su vida!

Todo era extraño para ella, todo era multicolor a su alrededor, y agua fresca, y emociones a raudales, y canciones que ella misma se descubría tarareando, que es como tienen que ser los veranos.

Lo que aún no sabe Carmen, y debería de saberlo, es que, como este, va a vivir muchos más… E incluso mejores. Porque el verano, aunque muchos no lo sepan, no es menos bonito cuando dejas de ser un niño.

Nota: Carmen, en realidad, los veranos son más bonitos cuando te haces adulto, pero solo si eres capaz de no dejar de ser ese niño que siempre guardarás en tu interior… ¡En verano hay que sacarlo!

APLANEMOS LA SEGUNDA CURVA ENTRE TODOS (por nuestro bien)

Covid-19 España última hora: nuevos brotes y datos, en directo

Parece claro, por las cifras que nos dan, que esta segunda oleada no está siendo como la primera, a pesar de tener, al menos, el mismo número de casos positivos (ahora se detectan más que en Marzo). Ahora el virus está afectando a gente más joven, y la de riesgo parece más vigilante y escondida (como tiene que ser). Por eso la curva, aunque sube en contagios de manera disparada (tenemos hoy más contagios diarios que el famoso 8 de Marzo) no sube en lo realmente importante, que es lo que tenemos que observar: HOSPITALIZACIONES, UCIS, Y FALLECIDOS.
Si no queremos volver a las terribles consecuencias de la primera oleada ya sabemos todos lo que tenemos que hacer: cuidarnos, y cuidar de los demás, y así cuidaremos también de nuestros trabajos.
¡DISTANCIA SOCIAL, MASCARILLAS, HIGIENE DE MANOS, Y NO ESTAR MUCHA GENTE JUNTA EN SITIOS CERRADOS!

PERO LOS GOBIERNOS (CENTRAL Y AUTONÓMICOS) DEBEN UNIRSE, Y GUIARNOS EN LA BUENA DIRECCIÓN, SIN RODEOS, SIN TUMBOS, Y SIN INTERESES PARTIDISTAS. ¡HAY MUCHO EN JUEGO!

UN CUADRO DE SOROLLA QUE NO PARECE DE SOROLLA

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La Universitat de Lleida autentifica un óleo pintado por Sorolla en 1883 desconocido hasta el momento.

IRSE DE LA PLAYA

Cuando se marchaba de su playa, para entrenarse en el otoño, y así poder enfrentarse al invierno, le preguntaron si, ahora que se iba, no echaría de menos su querida playa. Él no supo qué responder… ¿O no quiso?

Y es que, aunque nadie lo supiera – pero muchos lo sospecharan – su verdadera playa, o ese lugar donde tanto le gustaba bañarse, no se quedaba allí, junto a aquellas piedras multicolor… Su playa favorita se iba otra vez con él, y esa misma noche volvería a bañarse en ella…

Si ella se lo permitía, claro.

El niño mayor

Cuando niño era ella quien me llevaba a mí siempre de la mano. Ya de mayor, aunque ella no lo sepa del todo, aún me sigue llevando ella a mí, y no yo a ella… Aunque parezca lo contrario.

Digo que no lo sabe “del todo” porque, en el fondo, sé que sí lo sabe. De hecho ella lo sabe todo.

DESPERTEMOS (mensaje para la Generación Z e Y)

Carta a esas que aún corren por la playa

Cuando era joven como vosotras yo también corría por entre la arena, yo también amaba entre la espuma, yo también me sumergía hasta que mis pulmones estaban a punto de explotar, y yo también contaba los botes que daban las piedras sobre la superficie del agua, como hacéis vosotras ahora…
¿Que si siento envidia? ¡Pues claro! Ya os digo que todo eso que hacéis vosotras, queridas chiquillas, yo también lo hice mientras mi abuela Carmen me miraba sentada en su silla verde. Pero mi tiempo ya pasó. Os toca ahora a vosotras. Disfrutad ahora que podéis. Yo disfruto mirando al mar, como hacía entonces mi abuela.
Cada vez que bajéis al rebalaje, y me veáis, pensadlo: algún día – si tenéis la suerte que tengo yo – seréis vosotras quienes estaréis aquí sentadas, disfrutando del mar de otra manera a la que hacéis ahora… Y os gustará también… ¡Vaya si os gustará!

La soledad del solitario

Una mesa vacía fue la que inventó eso de que “tres son multitud”

EL sueño comienza al despertar

Amanece. El día recién empieza. Dispones de casi doce horas para realizar todos tus sueños – ¡doce son muchas horas! – pero, al momento, descubres que la mayoría de esos sueños YA SE HAN CUMPLIDO… Y ni siquiera te has levantado aún.

EL sueño comienza al despertar

Amanece. El día recién empieza. Dispones de casi doce horas para realizar todos tus sueños – ¡doce son muchas horas! – pero, al momento, descubres que la mayoría de esos sueños YA SE HAN CUMPLIDO… Y ni siquiera te has levantado aún.