CUESTIÓN DE SUPERIORIDAD

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Sí, sé que a muchos – y a muchas – no les gustará leerlo, pero es verdad que hay hombres superiores a mujeres en muchos aspectos, y en muchas facetas laborales, sociales e intelectuales. También lo es que hay mujeres superiores a hombres en los mismos aspectos y facetas… Como también es verdad que, ni en un caso, ni en el otro, son superiores – o inferiores – por el hecho de ser hombres o mujeres.

En cada caso – particular – es cuestión de que cada uno es como es, y, por tanto, los habrá siempre más listos o listas, y menos; más fuertes, y menos; más resolutivos o resolutivas, y menos, etc… Pero si generalizas, pues te equivocas.

Generalizar siempre es equivocarse, y más en este caso que se refiere al género.

LA PRIMERA VEZ QUE OI UN BLUES “blues for me” de BBKing

LA PRIMERA VEZ QUE OI UN BLUES “blues for me” de BBKing

El sonido de la canción es el mismo de aquella cinta de cassette (pasado a mp3)

Recuerdos… Recuerdo a un niño al que le gusta la música, porque no le queda otro remedio. El niño está jugando en su cuarto cuando llega su hermano mayor, el culpable de ese gusto por la música. En ese dormitorio de dos camas siempre suena música… ¡Siempre!
– Oye esta cinta que me han dejado – le dice al pequeño, que, como siempre, hace lo que su hermano dice.
Empieza a escuchar y, de pronto, la música es otra cosa. Ya no es ruido, ni tambores fuertes cantos estridentes, ni ritmos discotequeros… Todo cambia, todo se hace calma, y por fin la música llega a su alma. Con esa canción empezó todo… Ese idilio que aún dura.

Gracias Fernan. Feliz día de tu santo.

LA DETONACIÓN

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Abro los ojos. Reconozco que lo hago con cierto miedo porque no quiero que se aleje la noche. La noche es mi aliada para tu secuestro, para maquinar mis planes contigo, para sorber tus olores, para dibujarte con mis sentidos, y para hacerte mía mientras duermes ajena a mí.

Los abro, y vuelvo a encontrar el oasis del desierto de mi noche. Acerco mi dedo con delicadeza. Miedo por despertarte. Emoción por acariciarte. Comienza el estruendoso deleite de mi dicha, se dibujan surcos y huellas en tu tez caliente, empiezan mis caricias furtivas en un coto privado en el que me acabo de colar aprovechando el roto de una valla que nunca te acuerdas de arreglar, y donde no siento miedo… ¡Todo es emoción! Te coso lentamente con aguja firme en una mano, e hilo de sea en la otra, y mis dedos siguen un patrón que ya conocen de memoria y que pronto recortaré de tu piel para tejerlo en la mía.

De pronto siento que todo empieza de nuevo, que todo empieza otra vez… ¡Me encanta cómo empiezan las cosas! Me gusta disfrutarlas sin darle muchas vueltas a cómo acabarán… ¡Ojalá no acabara nunca este momento!

Dejo de ser costurero, para hacer cursos imaginarios y veloces de bombero minero, para saber qué cables cortar, y qué cables unir, para volver a activar esa bomba que eres cuando tu apetito enfurece.

Pero despiertas…Te tienes que ir… Te levantas… Mi dedo sigue dibujando los lunares de tus caderas y de tu vientre sobre el aire por el que te veo alejarte. Entonces ese dedo se convierte en arma y apunta a simien…

Te marchas de la habitación. Oigo el ruido del agua cayendo dentro de la ducha. Oigo tus movimientos. Se cierra la puerta de la mampara y tú no oyes la detonación. Nadie oye nada. ¿Y para qué? Ya estoy muerto otra vez…

Por suerte pronto resucitaré… Tú me resucitarás.