Tú me convertiste en un auténtico malabarista de hacer realidad aquello que, en verdad, no eran más que sueños…

Hace verano


​Por más tríos que yo buscará en cada uno de nuestros encuentros, tú siempre encontrabas mínimo un full de ases y reyes

Hace verano

,2013-03-06 22.25.11Cuando alguien te mira así, sólo tienes dos opciones:

Una es acercarse a ella y decirle que nada es nada sin ella. La otra es esperar la noche para hacerla realidad.

DORMIR A TU LADO

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Suena el despertador. Anochece en medio de la mañana… Sí, otra de las muchas incongruencias que me haces vivir a diario desde que soy más tuyo que mío. En medio de esa noche calurosa se dibuja un potente sol que se refleja sobre tu piel trigueña. ¿Es de día? ¿Es de noche? ¿Dónde estamos? ¿Eres real? ¿Sigo soñando?

Vuelvo a mirarte en tu sueño – nadie duerme tan despierta como tú, nadie baila dormida como tú, y nadie besa dormida como tú – y, de repente,  pienso en Aladino y su lámpara. Cierro los ojos, alargo mi mano hasta tu dormir, y te pido como mi deseo único… ¡Otra vez!
Abro los ojos y, por suerte, allí sigues, en medio de mi sueño despierto, con tu preciosa espalda azul vestida de lunares dulces. Vuelvo a mirarte como sólo se puede mirar lo que siempre está y que siempre temes que un día desaparezca, y me entran unas ganas enormes de dejar de ser persona, incluso animal…
Nada me importaría por un momento no tener vida, y ser fibra, o tejido, y convertirme en la toalla que cubra tu cuerpo mojado, y se ajuste a tu silueta imperecedera, o mejor aún, hacerme gasa de seda y dejarme caer como una pluma sobre tus hombros, sobre tu espalda, sobre tu cuerpo entero; o, si no, disfrazarme de camisa suave que te pongas para apartar el frío que puedas tener cuando te destapes por completo… Cierro otra vez los ojos – esta vez con mis dedos deslizándose por la ladera de tus caderas, y pienso en convertirme en eso con lo que más cómoda y bella te sintieras… ¡Y no despertarte!
Y si te despertaras – ¡querida, despierta ya! – que no quisieras desvestirte de lo que para ti sea yo en ese preciso momento: toalla, gasa, o camisa…

La guillotina del que piensa y, además, escribe