TRES VALLES, CAPÍTULO 8: “DESHONRÁ”

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En todos los pueblos suele haber un tonto, y en todos hay, a la vez, una persona marcada, alguien  que nada puede hacer ya para salvaguardar un honor que todos creen perdido y que, de paso, jamás dejarán que recobre.

Ana Quijano, “la impía” como algunos la conocían cuando niña, o “la deshonrá” como casi todos le llamaban ahora, era, sin duda alguna, el demonio que vivía en ese pequeño pueblo. Nadie había hablado más de dos frases seguidas con ella en los últimos veinte años.

Ninguna mujer osaba a saludarla, pero todas la habían mirado siempre con cierta envidia, lo que llevó a ese odio casi visceral.

La “deshonrá”· no existía, no vivía con ellos, salvo para soportar los punzantes comentarios que hacían cuando, por cualquier razón, se acercaba a Tres Valles.

Aunque sabía que no contaba con la simpatía del pueblo, sobre todo con la de las mujeres, que la desdeñaban, siembre bisbisando a su paso, nada le importaba ya…

¿Qué podía importarle a sus cuarenta y muchos años que unas mujeres como esas la criticaran después de lo que habían estado diciendo de ella, y de su madre, durante toda la vida?.

Ella, aun sintiéndose cansada, y poco viva, sabía que seguía siendo deseada por los hombres del pueblo como cuando era una jovencita, y esa arma de doble filo comenzó a utilizarla para su propio interés.

Había estado perdiendo el tiempo durante muchos años, recibiendo puñaladas por la espalda, y ahora se encargaría de poner a cada uno en su sitio utilizando el don con el que Dios la había agraciado y del que nunca se había aprovechado…

todo el capítulo en word……….008 DESHONRÁ

TRES VALLES, CAPITULO 6: “CAGAO”

NOVELAS (el baile de la desesperación)

Don Rafael, a quien ya nadie se atrevía  llamar Rafael “el cagao” como cuando era un niño, era el alcalde de Tres Valles desde hacía  muchos años… Tantos, que nadie recordaba ya a su padre y antecesor, el hombre que había dirigido los destinos de Tres Valles durante más de cincuenta años.
Después de la muerte de su padre, y tras una sonora disputa por la sucesión en el cargo con Don Tomás, el anciano médico, la Excelentísima Diputación le corroboró como el nuevo edil de la Casa Consistorial, aunque no todos los vecinos estuvieran conformes con la decisión.
El anciano médico, sabedor del poder que ejercía sobre sus vecinos, encontró la oportunidad que había estado esperando durante toda su vida, cuando el antiguo alcalde falleció.
La lucha entre el joven hijo del alcalde y el anciano médico tomó un rumbo inesperado para todos, y en ese tiempo las disputas entre los vecinos eran continuas, despertando rencillas olvidadas entre familias, y haciendo de ese pequeño y apacible pueblo un auténtico polvorín.
La mayoría de los vecinos de Tres Valles deseaban un cambio en la rutinaria vida del pueblo, y sabían que con Rafael no sería posible. Ese joven inexperto, viciado por los defectos de su progenitor, y amigo sólo de sus pocos amigos, seguiría las directrices marcadas por su padre, un hombre que había sido alcalde durante más de cuarenta años… muchos más de lo que a los vecinos les hubiera gustado debido a su poco tacto social y menos sentido de la igualdad.
El contar con el apoyo de las fuerzas de orden público (su amigo Cosme era el guardia civil de Tres Valles) y con el clero (Don Lucas, el párroco de Tres Valles, vivió en su casa durante las obras de la iglesia), además de los miembros más adinerados del pueblo, como “el ingalaterro”, “el lúas” o “el arriero”, hizo que la oposición de don Tomás no tomara la fuerza que algunos de los vecinos deseaban, y que él tanto temió.

TODO EL CAPITULO EN PDF………..006 CAGAO

TRES VALLES (pecados que no debimos cometer) CAPITULO 5: “INGALATERRA”

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José “el ingalaterro” era, al igual que lo habían sido su padre y abuelo, el boticario de Tres Valles.
Cuando todo empezó tenía cuarenta y muchos años, como él decía, y estaba casado con Doña Leo, una mujer de Sevilla a quien conoció mientras estudiaba la carrera de Farmacia.
Hijo, nieto y biznieto de farmacéuticos, no tuvo mayor opción que recoger el testigo de tan noble ocupación, a pesar de que su mayor ilusión hubiera sido la de ser torero, como esos que veía elegantemente vestidos en las revistas que compraba su padre cuando iba a la capital. De entre todos, su favorito siempre fue Don Antonio Bienvenida. De todos los vecinos de Tres Valles era quien menos tiempo había vivido allí, pues con tan solo diez años sus padres le “encerraron” – como él decía – en un colegio de curas para hacer de él
alguien importante, y, de paso, alejarle de los peligros del pueblo, que no eran otros que convertirle en un don nadie sin cultura alguna.
El día que más lloró en su vida fue precisamente ese en que tuvo que alejarse del pueblo que le vio nacer, y quizás esa pena fue la que le hizo, años después, volver con tantas ganas, a pesar de que su esposa no quisiera vivir en un pueblo tan pequeño y alejado.
El día de su marcha de Tres Valles – podía recordarlo solo con cerrar los ojos – lloró desde las
siete (hora a la que se levantó) hasta las doce (hora en que se subió al autobús).
Él, que no quería estudiar pues aborrecía los libros, quería seguir viviendo allí en compañía de sus amigos Rafael “el cagao”, hijo del alcalde; Damián “el tuerto”, hijo del maestro; y Cosme “el civilico”, hijo del capitán de la Guardia Civil.

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TRES VALLES (pecados que no debimos cometer) CAPÍTULO 4: ARRIERO

NOVELAS (el baile de la desesperación)

José, “el arriero” es otro hombre sencillo de Tres Valles. Su relación con Paca será, durante mucho tiempo, el espectáculo nocturno del tranquilo pueblo de la sierra granadina. Su sexualidad no dejará a nadie indiferente. O sí.

aquí está el capítulo 4……………..004 ARRIERO

TRES VALLES (pecados que no debimos cometer) CAPÍTULO 2: TRES VALLES

NOVELAS (el baile de la desesperación)

Aquí os dejo el capítulo número 2 de esta novela que me tenéis que ayudar a corregir.

cap. 2: TRES VALLES

TRES VALLES: PUEBLO APACIBLE Y FICTICIO DE LA CARRETERA DE LA SIERRA

Tres Valles, nombre adoptado del apellido de su primer vecino, era un pequeño y tranquilo pueblo perdido en lo más profundo y alto de la sierra de Granada.
Tan perdido estaba que la mayoría de los vecinos de los otros pueblos de la provincia, casi la mayoría, habían cambiado su nombre, llamándole despectivamente “el quinto coño”, nombre que molestaba mucho a los vecinos de Tres Valles, y que hacía mención al dicho popular que se utilizaba para decir que algo estaba situado muy lejos.
Debido a su más que complicado acceso era poco visitado por turistas o extraños, a pesar de su magnífica temperatura y de sus excelentes productos provenientes del cerdo.
A decir verdad, para la gran mayoría de los vecinos era algo reconfortante no encontrar por sus calles a gentes extrañas llegadas de la ciudad en sus vetustos y ruidosos coches, como sucedía en otros pueblos de los alrededores.
La única carretera que les unía al resto de la civilización era de tierra rojiza, generalmente embarrada, y estaba sembrada de piedras, cardos y otras hierbas irreconocibles que cruzaban el ancho del camino hasta que la propia naturaleza se encargaba de cortarles el paso…

ABRIR O DESCARGAR EN PDF………002 TRES VALLES

TRES VALLES (pecados que no debimos cometer) CAPÍTULO 1

NOVELAS (el baile de la desesperación)

Aquí compieza la nueva novela del blog.

Es una novela de suspense, de misterio si quieres, incluso de miedo. Yo, más bien la veo como una novela policiacao y rural.

Aquí os dejo el primer capítulo, titulado MANIFIESTO. En total son 40 capítulos que iremos subiendo poco a poco.

Animaros a leerla, e ir haciendo comentarios para que pueda ir corrigiéndola.

¡GRACIAS A TODOS! ESPERO VUESTROS COMENTARIO

capitulo 1

MANIFIESTO: OPINION ACERCA DE ALGUNA CUESTION DE INTERES COMUN, DADA A CONOCER PUBLICAMENTE.
El viejo reloj del ayuntamiento irrumpió, con sus leves campanadas, en la silenciosa vida de los vecinos de Tres Valles. Sus deteriorados números romanos, que solo se reconocían por la posición que ocupaban, señalaban las once y media.
Acababa de sonar la campanada de las medias horas, pero todos los vecinos, a excepción de los forasteros, sabían que ya había pasado el medio día.
Y es que hacía ya más de cuarenta años que el reloj atrasaba, siempre media hora exacta, y las campanadas sonaban siempre tres minutos antes de que la manecilla grande llegara a su destino previsto.
Pero era tal el cariño que guardaban a ese viejo y deteriorado reloj que nadie se atrevió nunca a subir a la torre y retrasar la manecilla unos pocos centímetros por miedo a que se rompiera.
Ese extraño día todos los vecinos estaban citados allí, exactamente al medio día, y la gran mayoría esperaba ansiosa desde hacía más de  una hora.
Todos se miraban expectantes y nerviosos, pero ninguno sabía qué decir… ¿Qué podían decir en unos momentos tan tensos como esos?.
En los rostros cansados, dominados por un sueño que no podían conciliar desde hacía varias jornadas, se reflejaba por fin una cierta calma, una especie de paz que todos anhelaban encontrar, y que suponían que por fin iba a llegar cuando el capitán les comunicara el resultado de sus largas y desconcertantes investigaciones.
El silencio era casi siniestro, de esos que darían miedo si no fuera porque el sol iluminaba con toda su fuerza, y solo roto por las fuertes respiraciones de los vecinos y por el sonido de una de las gaviotas que anidaba en el campanario.
Nadie miraba a nadie, presas de ese incómodo silencio, de nuevo roto por algún que otro chasquido provocado por el movimiento nervioso de los zapatos sobre la grava, y por varios estornudos provocados por las molestas alergias.
El Capitán Losada, mirando por la polvorienta ventana del cuartelillo, intentaba reunir fuerzas para salir y comunicarse con los vecinos…

todo el capítulo en pdf………………………………001 MANIFIESTO

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