¿NADA EN COMÚN? (desvaríos mentales provocados por una fotografía)
“Damas y caballeros del vuelo E-324, Madrid – Nueva York, esperamos que el vuelo esté siendo de su agrado. Les habla el capitán Losada para desearles un vuelo agradable. Nuestras azafatas podrán ayudarles en cualquier problema que… “
El largo discurso del capitán tranquiliza a los doscientos treinta pasajeros que viajan rumbo a los Estados Unidos, todos cargados de ilusión. La mayoría cruza el charco por primera vez – van de vacaciones a la ciudad de los rascacielos – otros vuelve después de unas pequeñas vacaciones en casa, con la familia que tanto añoraban, y otros tan solo van a hacer negocios y volver pronto.
Hace ya más de cinco horas que el avión despegó sobre tierra de habla hispana, y ahora sobrevuela un manto de agua salada sin idioma conocido. Los pasajeros descansan, los que pueden. Unos ven la televisión, otros descansan sus cabezas sobre los asientos. Unos duermen, otros leen, otros oyen música… Unos son rubios, otros morenos. Unos son altos, otros bajos. Unos son hombres, otras mujeres. Unos trabajan, otros no.
Ninguno tiene nada en común con los otros… ¡Hasta ahora! A partir de esa tarde todos tendrán en común el dolor de sus familiares cuando conozcan la noticia del terrible siniestro del E-324, Madrid – Nueva York .






